28 de abril de 2026

El diputado cartista Yamil Esgaib no dió explicaciones de cómo terminó una carrera de 4 años en 3, ni fue capaz de despejar ni una sola duda sobre su dudoso título universitario de administrador de empresas de la Universidad Sudamerica, la misma que el senador cartista con permiso y presunto abogado “mau”, Hernán Rivas. Se limitó a decir que se recurra a las “instituciones pertinentes”; pretendió atacar a su colega que lo expuso, el diputado Raúl Benítez. Esgaib luego corrió de la sala, pero quedaron otros cartistas nerviosos como parte de la “máquina de odio”.
El titular del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), Gustavo Villate, insistió en que el Gobierno no pauta con la página “Despierta Paraguay”, señalada por difundir una “campaña sucia” contra periodistas. Aseguró que, tras el escándalo, realizaron denuncias ante plataformas digitales y no descarta derivaciones judiciales.

El diputado opositor Raúl Benítez impulsa una propuesta de pedido de informe al Ministerio de Tecnologías de la Información ante sospechas de que fondos públicos pudieron haber sido utilizados para difundir anuncios con desinformación y ataques a críticos del Gobierno y del oficialismo cartista.
La Cámara de Diputados esta convocada hoy a las 9:00 a sesión ordinaria con 25 puntos en el orden del día, encabezado por un proyecto del diputado cartista Yamil Esgaib para aumentar las penas -a nivel de crímen y castigar con cárcel- en caso de “denuncia falsa”. Se podría sospechar que el objetivo es el expresidente de la República, Mario Abdo Benítez, pero en realidad, tiene un claro tinte “antifeminista”.

Tras revelarse el modus operandi de una empresa vinculada a un excolaborador de Justo Zacarías Irún (ANR, cartista) para “confiscar” millonarios fondos de la Itaipú, la entidad se limitó a negar nexos con la maniobra. Sin embargo, los antecedentes confirman que la contratista es una vieja conocida del ente, hoy bajo la dirección -coincidentemente- del mismo Zacarías Irún.

Más de 60 anuncios difundidos a través de la agencia colombiana Digimarketing SAS desaparecieron “misteriosamente” tras revelarse una enorme estructura de difusión de desinformación y anuncios oficiales del Gobierno de Santiago Peña. Un análisis comparativo del antes y el después permitió identificar una posible estrategia para atentar contra la transparencia.