26 de mayo de 2026
Sonaba demasiado mal como para ser correcto. Las expresiones de un político en relación a un circunstancial rival “así él compra las lealtades, con cargos en la binacional” nos obligaron a buscar -para de paso refrescar nuestro concepto del término- los alcances y significados de la palabra, recurriendo a la vieja y siempre confiable RAE.
El incumplimiento de la reforma integral que había anunciado el Gobierno en el 2025 para el Hospital Regional de Caacupé expone la deplorable situación en la que se encuentra el principal centro asistencial del departamento de Cordillera. Pese a las promesas realizadas hace más de un año, las mejoras jamás se concretaron y el hospital continúa funcionando en medio de múltiples carencias, con paredes con fisuras, sin pintura y con humedad; puertas de sanitarios oxidadas y sin picaporte, además de desagües que despiden un olor nauseabundo, reflejando el evidente deterioro de la infraestructura sanitaria.
La Cámara de Diputados aprobó nuevamente el estado de emergencia departamental para el Alto Paraguay, a consecuencia del aislamiento provocado por la falta de caminos que, una vez más, afecta a los pobladores, convirtiéndose esto en una costumbre que, antes que atacar el problema de fondo, se transforma en una estrategia utilizada por políticos para obtener votos a cambio de kits de alimentos.
Volver a las listas sábanas sería un retroceso sin justificación. Quienes aprovechan el cuestionamiento a las máquinas de votación para deslizar la idea de regresar a las listas cerradas y bloqueadas deben ser más honestos consigo mismos y con la ciudadanía. Las listas sábanas no eran un sistema democrático puro: eran un mecanismo de control partidario sobre el elector.
Verlo en la cárcel a Erico Galeano y saber que la Contraloría logró datos condenatorios en su investigación a Hernán Rivas son dos asuntos impensables poco tiempo atrás y que hoy están instalados en la realidad. Significan el fin de la infame impunidad de dos individuos que se escudaron en la política para enriquecerse impúdicamente. Hay que ir por más.