
Brasil, destino favorito de vacaciones de una gran mayoría de paraguayos, esconde una dura realidad: miles de compatriotas trabajan allí en condiciones precarias y en algunos casos, en situaciones análogas a la esclavitud. Aunque los rescates son frecuentes en las noticias del país vecino, muchas de las víctimas no identifican su situación como irregular ni se perciben a sí mismas como víctimas de trata de personas.



