Las primeras impresiones pueden convertirte en amigo o rival en cinco segundos

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Sí o sí conocés a alguien que no soportás o no podés ver ni en pintura; todos lo aman, pero vos no tolerás tenerlo cerca. Por otra parte, están aquellos a quienes ves y pensás: “Qué buena onda, me encanta”. ¿Cuántas de tus amistades empezaron así?

Las primeras impresiones tienen un gran efecto en las personas que nos acaban de conocer y logran hacernos grandes amigos o súper rivales. Sin ningún esfuerzo, te convertís en ese “ahí va tu socia” de alguien que no puede verte porque le hace poner los ojos en blanco.

Hay personas que son muy amigables y, a primera vista, caen bien por su carisma, buena onda y humor, todos las quieren y tienen muchísimos amigos. En algunos casos, después de conocerlas un tiempo, terminan decepcionando porque no son lo que esperabas.

El odio a primera vista también es muy común, más aún en las chicas y, por pequeñeces como la forma de vestir, hablar o mirar, una joven puede hacer que deseemos no verla nunca más. Aunque no lo creas, muchas de “las mejores amigas” empezaron odiándose a más no poder.

En más de una ocasión, tus amigos te habrán dicho “cuando te conocí, me caías re mal” y al querer saber el porqué, te responden con un “no sé, tenías una cara de amargado todo el día y parecías muy antipático”. Pero vos, en el momento en que lo viste por primera vez, solo querías estar en tu casa durmiendo diez horas.

Hay momentos en los que la primera impresión no falla, ese es el superpoder que tienen las mamás cuando conocen a tus “mejores amigos”. Las madres saben, con una sola mirada, a quién van a recibir en la casa y a cuál de tus cuates no quieren volver a ver, ya que son una mala influencia para su adorado retoño.

Para dar una buena impresión es fundamental tener en cuenta ciertos comportamientos que se deben controlar. Por ejemplo, mirar siempre a los ojos, no revisar el celular mientras te están hablando, ser educado y, lo más importante, no olvidar el nombre de tu nuevo amigo.

No siempre las personas nos van a caer bien al primer vistazo; a veces, es necesario relacionarte un poco más con ellas para que se lleven bien. Muchos de tus “archienemigos” podrían convertirse en tus compañeros de vida si llegás a conocerlos mejor.

Animate a dar el primer paso para que ese muchacho creído o esa chica amargada empiecen a relacionarse más contigo y, tal vez, terminen siendo amigos. Quizás, solo necesitan un poco de charla para poder simpatizar y volverse inseparables.

Por Divina Alarcón (18 años)