Mientras los contenedores paraguayos todavía bajan por la hidrovía rumbo a los puertos del Atlántico, la miel uruguaya y el arroz argentino ya navegan hacia Europa con arancel preferencial. La carrera por los cupos del acuerdo Mercosur–Unión Europea empezó, y Paraguay siente que largó atrás.
El Tratado se firmó en enero de 2026 en Asunción y su aplicación provisional rige desde mayo. Pero falta lo que más importa al agro: cómo se reparten entre los cuatro socios las cuotas con arancel reducido que Bruselas concedió al bloque.
Para el sector productivo paraguayo, la respuesta es simple. “Tenemos un acuerdo firmado desde 1991. Si sale un negocio para todos, tiene que ser equitativo, y eso significa que a cada país le corresponde el 25%”, plantea Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Reparto en disputa
Las cuotas son el corazón del capítulo agrícola. Carne bovina, aviar y porcina, azúcar, etanol, arroz y miel ingresarán al mercado europeo con aranceles preferenciales, pero solo hasta un volumen determinado. Lo que exceda ese techo paga la tarifa plena.
Por eso la distribución interna vale tanto como el acuerdo mismo.
“Nuestros socios del Mercosur quieren hacer un reparto que va a marginar a Paraguay y nos va a dejar fuera de varios rubros. Nos van a tener como socios de segunda, y eso realmente preocupa”, advierte Cristaldo.
La UGP respalda la postura del Gobierno y trabaja junto a los equipos negociadores oficiales.
Tres contra uno
Las posiciones de los vecinos están claras. Brasil y Argentina sostienen que les corresponde un porcentaje mayor por el peso de sus economías y de sus volúmenes exportables. Uruguay, por su parte, propone que Paraguay no participe de las cuotas de aquellos productos que hoy no tiene habilitados para ingresar a Europa.
Cristaldo no esquiva la comparación histórica. “Uruguay sigue con la postura de la Triple Alianza”, lanza, en alusión a la guerra de 1864-1870 en la que Brasil, Argentina y Uruguay se unieron contra Paraguay.
“Para nosotros, como país, esto es inadmisible y tenemos el derecho de reclamar. Si no, no somos socios. Acá no se siente ningún espíritu de integración”, afirma.
Números que pesan
La balanza comercial explica buena parte de la urgencia. Europa absorbe apenas el 4% de lo que Paraguay exporta. El país le compra por US$ 1.300 millones al año y le vende por US$ 490 millones, un déficit que el sector productivo espera achicar con el nuevo acuerdo.
El tamaño del premio justifica la pulseada. El espacio comercial que se abre reúne a unos 700 millones de consumidores y un intercambio anual superior a US$ 125.000 millones.
“Con estos números vemos que, a nivel Mercosur, en esto no hay amigos”, resume Cristaldo.
Bruselas no arbitra
Desde la Unión Europea, el mensaje fue claro: el reparto es un asunto interno del Mercosur. Bruselas no intervendrá en la disputa y, mientras tanto, las cuotas se van llenando por orden de llegada.
“Nos dijeron: arréglense entre ustedes. Y mientras arreglamos nuestras diferencias, ellos le compran al primero que llega”, describe el presidente de la UGP.
Así, Uruguay y Argentina se adelantaron incluso a Brasil y ya concretaron ventas de miel y arroz bajo el nuevo esquema. Cada tonelada que entra hoy es un antecedente que mañana se usará para reclamar una porción mayor del cupo.
La desventaja mediterránea
A la disputa se suma un factor que Paraguay no puede negociar: la geografía.
“Nuestros vecinos siempre tendrán ventajas sobre Paraguay, porque tienen puertos sobre el mar. Nosotros, como país mediterráneo, tardamos más en llegar a los puertos de exportación”, explica Cristaldo.
En un sistema donde el primero que llega se lleva el cupo, cada día de navegación por la hidrovía pesa en la balanza.
Reglas cada vez más exigentes
Además, el Reglamento (UE) 2023/1115 sobre productos libres de deforestación obligará a los exportadores de carne, soja y otros rubros a demostrar trazabilidad hasta la parcela de origen.
Plazo hasta 2027
La expectativa es que el reparto de cupos quede resuelto hacia fines de 2027.
“Sin dudas corremos con desventaja”, admite Cristaldo. La pelea por el 25% recién comienza, y en ella Paraguay se juega mucho más que toneladas: se juega su lugar en la mesa del Mercosur.
