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Durante la ceremonia de apertura de la Copa América, dos pastores evangélicos dieron un “mensaje de paz” ante todos los presentes, hecho que generó una ola de críticas debido que la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) tiene un conjunto de reglas y estatutos que establecen claramente su postura sobre la neutralidad política y religiosa.
Uno de los pastores fue Emilio Agüero Esgaib, de la iglesia Más Que Vencedores (MQV). “Dios bendiga a América. El mensaje de Cristo sigue vigente hoy en día y Él nos llamó a la paz, a la comprensión y el perdón. También nos dijo: ‘Cree’, porque para aquel que cree, todo es posible. Estas palabras nos alientan a no desanimarnos, a creer en grande y creer que todo se puede”, señaló.
Pese a que ahora es más conocido por ser un líder religioso, décadas atrás su fama era muy distinta. En el pasado, Agüero Esgaib se vestía con shorts y guantes para subir al ring. Fue campeón nacional y sudamericano de kick boxing invicto.
Según publicaciones compartidas por él mismo, obtuvo seis títulos nacionales y dos internacionales: uno de kick boxing y otro de karate. Fue elegido como como Mejor Jugador del Año por cuatro años consecutivos, entre 1994 y 1997.
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Era apodado “El Destructor” y a los 27 años un particular chaleco lo llevó hacia un camino totalmente distinto. Un día decidió utilizar una bata con la frase “El Luchador de Cristo” y pocos días después lo invitaron a predicar en un colegio.
“A muchos les llamaba la atención que una persona como yo, conocida por practicar un deporte violento, se vuelva pastor, un predicador; aunque sea por curiosidad deseaban saber cómo se dio esa transición y así yo ganaba mi oportunidad para testificar de Cristo. De hecho, fue cuando usé una bata con la inscripción “Luchador de Cristo” que un pastor me invitó a testificar en un colegio y, de esta manera, fui descubriendo mi llamado”, relató hace unos años a través de un posteo.
Contó que luego de hablar en dicha institución educativa comenzó un camino de evangelización, hablando sobre los vicios y, repentinamente, dejó el deporte para dedicarse plenamente a la religión.
Deportes, religión y polémicas
Su aparición para la Copa América no es la primera polémica en su trayectoria. Meses atrás, brindó un breve discurso religioso durante la palada inicial para el nuevo Estadio del Club Olimpia, lo cual también generó muchas críticas de los mismos hinchas franjeados.
En los últimos años, el pastor Agüero se pronunció reiteradamente en contra de la “ideología de género de las personas trans” y el aborto. En sus redes sociales, se dedica a profesar esos pensamientos y también a bloquear a quienes no concuerdan con él.
“Dos hombres vestidos de mujer quisieron entrar en el baño de damas. Ahí entran mujeres, señoras, adolescentes y niñas, no se puede permitir que dos hombres entren a hacer sus necesidades con ellas. Son grotescos. Jamás permitiré que mi esposa e hija compartan baño con hombres, no me importa que en su imaginación se sientan mujeres. Y no vengan con esas tonterías de ‘homofobia’ o ‘retrógrado’. Falacias”, posteó en una ocasión en sus redes sociales.
También hace unos años una joven denunció públicamente que el pastor y su esposa la echaron de la iglesia y le notificaron que no podía volver debido a videos y chistes que compartía en las redes sociales.
Varios medios de prensa internacional ya se están haciendo eco del historial del pastor Agüero Esgaib hoy. En Clarín y El Destape, por ejemplo, recordaron su pasado deportivo y mencionaron su historial en contra de la comunidad LGTBI, llamándolo incluso como “el misógino pastor que ‘bendijo’ la Copa América”.
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Sobrino de diputado Yamil Esgaib, señalado como maltratador
El diputado cartista Yamil Agüero Esgaib es tío del pastor Emilio Agüero. El parlamentario fue señalado en reiteradas ocasiones por maltratar a las mujeres incluso dentro del Congreso Nacional.
Llegó a amenazar a parlamentarias y acosar a periodistas que se encontraban haciendo transmisiones en vivo y reaccionó violentamente en varias ocasiones, cuando se le preguntaba por el contrato de su hija en el Ministerio de Relaciones Exteriores, con un salario de G. 21 millones sin poseer ningún título universitario.