La acampada de Sol vive su quinta noche en auge y apunta hacia una huelga general

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Madrid, 1 oct (EFE).- La acampada de la Puerta del Sol afronta en la madrugada de este jueves su quinta noche consecutiva con la intención de resistir a la creciente presión institucional y convertir la protesta por la vivienda en un movimiento más amplio, con nuevas movilizaciones y llamamientos a una huelga general que incorpore otras reivindicaciones sociales.

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La movilización, que comenzó el pasado sábado tras la manifestación contra el desahucio de Maricarmen Abascal, no ha dejado de crecer con el paso de los días y en las primeras horas de esta madrugada seguían llegando nuevos grupos de personas con más tiendas de campaña, que ya se cuentan por centenares.

El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, principal impulsor de esta iniciativa, organizó en la noche del miércoles un acto público en el que se dio voz a diferentes luchas sindicales, más allá de la vivienda, con el ánimo de avanzar hacia una huelga general.

Tras el acto, los congregados se dispersaron en grupos, en un clima festivo y más relajado que la noche anterior, cuando la supuesta amenaza de una posible intervención de grupos de ultraderecha había tensionado la situación.

También durante la noche de este miércoles, la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid y situada en la Puerta del Sol, se iluminó con la bandera de Ceuta como muestra de apoyo del Gobierno regional a la ciudad autónoma.

Poco después, algunos de los acampados proyectaron una imagen de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con el lema "Ayuso y Almeida, iros a la mierda".

Lo que comenzó de forma improvisada al término de la manifestación por Maricarmen se ha convertido en un campamento organizado, con calles y espacios propios, puntos de comida, zonas de reunión y asambleas.

Pasada la medianoche, algunas personas vigilan las entradas al perímetro central de la acampada para que entren solo quienes acuden a pasar la noche.

Pablo, de 25 años, es uno de los encargados de hacer guardia en el acceso aledaño a la estación de Cercanías de Sol y esta será su segunda noche durmiendo en la plaza.

"Cada vez somos más, cada vez parece que esto está más asentado, las asambleas son bastante satisfactorias, parece que vamos a estar aquí un tiempo bastante largo, se está hablando de huelga general, entonces de ánimos bien y yo, de fuerzas, pues bueno, es cansado, pero al final cuando uno piensa que está aquí por una causa justa le entran ganas de resistir al cansancio", ha dicho Pablo a EFE.

Entre los participantes hay muchos jóvenes directamente afectados por el encarecimiento de los alquileres, como Peshko, de 33 años, que, aunque ha estado varias noches en Sol hasta altas horas de la madrugada, esta es la primera noche que se queda a dormir.

"Estoy trabajando, tengo un sueldo normal, pero no puedo alquilar un piso en Madrid y una habitación tampoco, por eso ahora estoy viviendo en un pueblo fuera de Madrid", ha contado a EFE.

Además, ha explicado que cada día ve llegar a más gente a la plaza y que eso le da más fuerza, también para apoyar al resto de causas sociales que se reivindican en la protesta más allá de la vivienda, como la educación o la sanidad.

La continuidad de la acampada se produce en medio de una creciente presión de las administraciones madrileñas para que sea desmantelada. La Comunidad de Madrid ha dado 48 horas a la Delegación del Gobierno para ordenar el desalojo y ha advertido de que, si no lo hace, acudirá a los tribunales.

Además, el Ayuntamiento de Madrid ha advertido al delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín, de "graves actos vandálicos" y de "daños al patrimonio histórico" que "suponen una actividad delictiva", así como de la presencia de adoquines y cuchillos que son una "clara amenaza para la seguridad ciudadana" en la acampada de Sol.

Esto ha generado cierto temor ante un posible desalojo entre algunos de los participantes, como Daisy, de 22 años, que hoy pasa su primera noche durmiendo en Sol.

"Miedo sí, pero a ver, mientras que estemos todos aquí y nos mantengamos firmes nos apoyamos todos entre todos", ha dicho a EFE.

Ella, como tantos otros manifestantes, está dispuesta a apoyar la acampada el tiempo que sea necesario.

De momento, el Sindicato de Inquilinas ha organizado actos hasta el próximo sábado y tiene marcada en la agenda de forma especial la jornada del viernes, cuando el Congreso de los Diputados votará los dos reales decretos que ha aprobado el Gobierno para hacer frente a la crisis de la vivienda.