“Israel ha dejado claro que no habrá reconstrucción en la Franja hasta que Hamás sea desarmado por completo”, afirmó en un breve mensaje difundido por su oficina.
En el texto, la oficina del primer ministro también habla de la fuerza internacional que debería entrar en el territorio palestino para velar por la seguridad, afirmando que el Gobierno israelí no ha aprobado aún su entrada en el enclave.
Su mensaje se produce después de su reunión este lunes en Jerusalén con Jared Kushner, el yerno y asesor de Donald Trump, y con el director de la Junta de Paz, Nickolay Mladenov, en un encuentro centrado en cómo avanzar la implementación del plan que ponga fin a la ofensiva bélica en Gaza.
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Kushner visitó un día antes Egipto, donde conversó con una delegación de Hamás y mediadores egipcios.
Según dijo a EFE una fuente de seguridad egipcia, en esa reunión estuvo presente el líder de Hamás, Jalil al Haya, quien reafirmó el compromiso con la hoja de ruta de 15 puntos de Trump, rechazada el pasado 9 de agosto por Netanyahu.
Dicha hoja de ruta estadounidense prevé la entrada de una fuerza militar internacional en Gaza y de un comité tecnócrata palestino para gobernar el enclave, tras lo que empezaría el proceso de desarme de Hamás, acompañado de una retirada de las tropas israelíes.
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La principal disputa gira en torno a la salida de las tropas israelíes y al desarme del grupo islamista: el movimiento palestino exige la retirada israelí antes de proceder a la entrega de armas, mientras Israel insiste en permanecer en la Franja hasta que sea desmilitarizada.
Mientras, alrededor de un 80 % de la infraestructura de Gaza está dañada o destruida por casi tres años de ataques israelíes y la mayor parte de sus dos millones de habitantes viven en tiendas de campaña y en refugios temporales, en condiciones sanitarias deficientes.
