En un comunicado difundido por los medios locales, la Autoridad Aeroportuaria de Israel declaró que está gestionando las "interrupciones laborales" convocadas por el sindicato, y que desde las 14.00 hora local (11.00 GMT) reduce gradualmente el tráfico hasta detener los aterrizajes en Ben Gurión.
La ministra de Transportes, Miri Regev, escribió en redes sociales desde Marruecos, donde se encuentra de vacaciones: "He ordenado a la dirección de la Autoridad de Aeropuertos que presente de inmediato un recurso ante el Tribunal Laboral contra el comité de trabajadores para obligarles a poner fin a esta huelga violenta e ilegal".
"Esto es Esparta", dice a EFE una viajera española que se dirige a Barcelona y cuyo vuelo de la aerolínea Bluebird ya sufre un retraso de dos horas. Confirma que el aeropuerto está abarrotado y que las filas de facturación no se mueven ante la falta de personal.
Además de la falta de personal, el diario israelí Yedioth Ahronoth estima que el uso de Ben Gurión como aparcamiento y zona de repostaje para aviones estadounidenses que participan en la guerra con Irán está dificultando el tráfico.
Mientras, las aerolíneas han comenzado a enviar a los viajeros mensajes advirtiendo de la situación del aeropuerto y los posibles retrasos que sufrirán sus vuelos.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, visitó el miércoles junto a Regev el aeropuerto, sin que existiera previsión de la huelga, para conocer su situación.
