“Las autoridades de seguridad y judiciales tienen el deber de investigar exhaustivamente lo sucedido, identificar cualquier negligencia o intencionalidad y proceder conforme a las normativas vigentes”, dijo Jameneí en un comunicado publicado a última hora de anoche.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán afirmó que “todos los responsables deben asumir su deber de prevenir tan amargas y desastrosas tragedias”.
Además, expresó su dolor por la muerte de 40 personas y pidió una pronta recuperación para los en torno 1.200 heridas.
El sábado a medio día, hora local, se produjo una potente explosión en el puerto de Shahid Rajai después de que se incendiaran varios contenedores con supuesto material químico en uno de los muelles.
Los bomberos continúan tratando de sofocar las llamas, que aún siguen ardiendo, aunque han sido controladas en un 80 %, según la portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani.
Para observar la situación sobre el terreno, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, viajó ayer a Bandar Abás, donde visitó a los heridos hospitalizados y el puerto siniestrado.
Pezeshkian ordenó anoche investigar las causas del incidente que aún se desconocen.
El puerto de Shahid Rajai, situado en el estratégico estrecho de Ormuz, es de vital importancia para Irán ya que maneja más del 55 % de las exportaciones e importaciones del país, el 70 % de su tránsito portuario y más del 80 % del tráfico de contenedores.
