"El crecimiento económico probablemente será más bajo de lo que se esperaba hace apenas unas semanas", reconoció el presidente del Banco Nacional de Suiza (BNS), en su intervención durante la asamblea general anual de la entidad en Berna.
En el actual contexto sigue siendo una incógnita cómo evolucionará la inflación en el país, indicó, tras añadir que el BNS actuará si es necesario con medidas como ajustes a los tipos de interés o intervenciones en la reserva de divisas.
En marzo, antes de que EE.UU. anunciara posibles tarifas contra muchos de sus socios comerciales globales -del 31 % para Suiza-, el BNS predijo un crecimiento económico de entre el 1 % y el 1,5 %, por debajo de la media de las últimas décadas del 1,8 %.
Esta semana, aprovechando las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), una importante delegación del Gobierno suizo encabezada por la presidenta Karin Keller-Sutter (también ministra de Finanzas) y el jefe de la cartera de Economía, Guy Parmelin. viajó a Washington para intensificar los esfuerzos diplomáticos en aras de que EE.UU. no imponga sus aranceles.
Keller-Sutter se reunió el jueves con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y un día antes Parmelin hizo lo propio con el representante de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer.
