Gobierno francés prepara el cierre de la Escuela Nacional de Administración

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París, 2 jun (EFE).- El Gobierno francés sentó este miércoles las bases del cierre de la Escuela Nacional de Administración (ENA) con la presentación en Consejo de Ministros del decreto que conducirá a su supresión y a la apertura de un nuevo sistema de formación de los altos funcionarios en enero de 2022.

Se trata, según dijo en conferencia de prensa la ministra de la Transformación y de la Función Pública, Amélie de Montchalin, de un "momento histórico" y de una etapa "decisiva" en la modificación de la acción pública.

La ENA, creada en 1945 por el general Charles de Gaulle y antaño símbolo de la eficacia de la poderosa estructura funcionarial francesa, se había convertido según sus detractores y el propio Ejecutivo en símbolo de un elitismo de clase.

El actual presidente, Emmanuel Macron, perteneció a la promoción de 2004, pero por sus aulas han pasado también su primer ministro, Jean Castex, o los exmandatarios François Hollande, Jacques Chirac y Valéry Giscard d'Estaing.

Macron había prometido varias veces cerrar ese prestigioso centro dentro de una serie de medidas para acercar la Administración a los ciudadanos. Lo anunció el pasado 8 de abril y avanzó la creación de un nuevo Instituto del Servicio Público (ISP) más moderno y adaptado a las necesidades de la sociedad.

El sistema, según De Montchalin, se había vuelto cada vez más "rígido y alejado de la realidad del siglo XXI", y la reforma emprendida ahora aspira a devolver al Estado "sus plenas capacidades" para que esté a la altura de las expectativas sobre el terreno.

El decreto presentado este miércoles aboga por fomentar a través de su reclutamiento y estructura una mayor igualdad de oportunidades, más diversidad y más cercanía a la realidad local en lugar de tener París como foco exclusivo.

Entre los llamados "enarcas" hay hasta ahora una gran mayoría de hombres, hijos de la alta burguesía y muy poca presencia de miembros de las clases populares o inmigrantes. Con la reforma se busca que la función pública vuelva a ser un "motor de ascenso social".

El decreto sienta los principios, pero de cara a su aplicación definitiva se va a contar también con la opinión de los propios funcionarios mediante un sondeo abierto hasta el próximo 18 de junio y del que el Gobierno dice haber recibido ya unas 3.000 respuestas.

El ISP, de acuerdo con ese texto, se convertirá en el "operador de formación inicial y continua" de los altos funcionarios, con una gestión más estratégica e individualizada de sus integrantes y llegado el caso con un acompañamiento a su transición profesional.