La doctora Ida Esquivel Liedtke, pediatra, nos dijo qué hacer en el verano cuando los alimentos se contaminan con rapidez.
–¿Por qué debemos ser cuidadosos con los alimentos que les damos a nuestros niños?
–Los niños de todas las edades están ahora de vacaciones, estamos en verano. Lo primero que debemos aclarar es que los adultos no tenemos “vacaciones” nunca para seguir atendiendo a nuestros niños, sino, al contrario, debemos estar más atentos ya que están expuestos a riesgos del “verano”. Veamos algunos puntos:
a) Exceso de calor: la marca en la calle ya llegó a 47º a las 15:00 en Mcal. López y San Martín.
b) Más actividades físico-deportivas.
c) Actividades acuáticas: piletitas, piscinas, ríos, etc.
d) Alimentos mal conservados.
e) Falta de higiene en la elaboración de alimentos.
e) Adultos que delegan responsabilidades.
–¿Qué darles de comer?
–La característica del chico preescolar es que hay días que come poco y días que come más. En verano, ellos consumen más líquidos y comen menos. Desde los 7 años comen más, generalmente sienten más hambre, aunque entran en juego otros factores, como el color, olor, la presentación de las comidas. Casi siempre los patrones de alimentación del niño son similares a los de su familia en cuanto a calidad, horario, cantidad y hábitos higiénicos.
Ellos están mucho tiempo expuestos a la publicidad, sobre todo televisiva; también incide en la preferencia de las comidas las marcas y los ingredientes que contienen.
En todo momento debemos cuidar la calidad de las comidas que ofrecemos a nuestros niños; ellos deciden la cantidad. Los alimentos deben contener los nutrientes balanceados, extremar la higiene, ya que frecuentemente los alimentos son vehículos de gérmenes que producen enfermedades gastrointestinales como diarreas, vómitos o parasitosis, sobre todo en verano.
–En vacaciones comemos a cualquier hora. ¿Debemos ser más flexibles?
–Flexibles en variedad, sí podemos ser, pero no en higiene y calidad. Con un poco de creatividad, podemos ofrecer alimentos nutritivos como helados de yogur o de chocolatadas, licuados de frutas con leche, licuados de verduras con frutas. Nuestras madres nos ofrecían jugo de zanahoria con perejil o naranja, manzana con apio y naranja, jugos de mango, melón, sandía o guayaba.
La hamburguesa estará hecha en casa. Extremar los cuidados en el cocimiento de las carnes para evitar el síndrome urémico-hemolítico por carne contaminada con la materia fecal de la vaca y mal cocida). Es más seguro un lomito bien hecho; nunca una mayonesa casera.
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