La presión en el embarazo

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Tener la presión alta en el momento de la gestación puede generar problemas tanto en la salud de la madre como en la del bebé. La hipertensión se puede presentar antes o durante el embarazo, de allí la importancia de los controles periódicos con su doctor.

La hipertensión durante el embarazo representa una importante causa de morbimortalidad materna y perinatal.

El Dr. Raúl Fanego (*) refiere que la hipertensión gestacional transitoria se da cuando el único síntoma es la hipertensión, siendo esta de carácter leve, comienza luego de las 20 semanas, no existe edema ni se alteran los parámetros laboratoriales. La presión se normaliza en el postparto inmediato.

“La preeclampsia está relacionada, ya que es un síndrome que cursa con hipertensión en cualquier momento después de las 20 semanas, se acompaña de edema y se alteran los parámetros laboratoriales; desaparece al interrumpirse el embarazo”, agrega.

El profesional afirma que “se puede clasificar en dos tipos, la leve, cuando la presión sistólica es mayor a 140 mm Hg y la presión diastólica mayor a 90 mm Hg; se observan el ácido úrico elevado y el edema localizado”.

“La segunda es severa cuando la presión sistólica es mayor a 160 mm Hg y la presión diastólica mayor a 110 mm Hg; aquí el ácido úrico está elevado, se presentan edema generalizado, cefalea, reflejos exaltados, entre otras características”, resalta.

Pero ¿cómo saber cuando estamos frente a una hipertensión crónica? Cuando existe hipertensión arterial mayor a 140/90 mm Hg antes de las 20 semanas de gestación o si persiste después de las 12 semanas postparto.

Existen ciertos riesgos “que desencadena la hipertensión arterial en el embarazo; por ejemplo, en la madre se producen el desprendimiento de la placenta, hemorragia cerebral, insuficiencia cardíaca, etc. En el feto se generan sufrimiento fetal, muerte intraútero, prematurez y retardo en el crecimiento”.

“Muchas veces es un hallazgo casual por la elevación de la presión en uno de los controles prenatales, por el aumento excesivo del peso de la paciente debido al edema, o por los estudios laboratoriales en los cuales el ácido úrico puede estar aumentado”, enfatiza.

Se puede indicar “algún medicamento para tratar la hipertensión arterial en la embarazada; por ejemplo, se encuentra el que se consume por vía oral para tratar la hipertensión, entre ellos se encuentran la alfametildopa y labetalol, además de la nifedipina”.

Recuerde

-Seguir una dieta liviana, evitando la ingesta de sal.

-Acudir a las consultas prenatales en forma periódica, controlando la presión arterial y el peso de la paciente.

-Realizar todos los estudios laboratoriales de rutina y los estudios de bienestar fetal.-Tomar medicación hipotensora si el médico tratante lo cree conveniente.

-Controlar la presión arterial diaria, más aún si es hipertensa.

-Consultar de manera urgente si siente algún síntoma, como los siguientes: cefalea, trastornos auditivos o problemas visuales.

-Recuerde que por sobre todo son importantes su salud y la de su bebé.

(*) Médico cirujano. Especialista en ginecología y obstetricia.