El infarto en jóvenes

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Una repentina puntada en el pecho le inmovilizó a Andrea (de 31 años). Era un día de mucho calor y ella tenía a su cargo numerosas actividades y preocupaciones. El dolor aumentaba y la respiración se le hacía difícil, los paramédicos que fueron llamados advirtieron que la paciente tenía todos los síntomas de un infarto. Nadie podía creer que alguien tan joven estuviera con ese drama.