Estar permanentemente trabajando o realizando tareas puede resultar agobiante y sumamente cansador. Pero ¿qué ocurre cuando, lejos de eso, una persona pasa la mayor parte del día desocupada, sin hacer nada y sin más obligaciones que mirar televisión, leer una revista o un libro? O, incluso, ¿qué puede ocurrir con su salud si, por el contrario, tiene actividades para realizar pero éstas “no lo llenan” en lo más mínimo?
Descansar puede resultar sumamente placentero los primeros días, pero si esa situación de “hacer nada” se prolonga en el tiempo es posible que traiga más problemas de los esperados. Si no, bastaría con preguntarle a alguna persona que haya tenido que permanecer en cama o en casa durante mucho tiempo.
Entonces, ¿es posible que el aburrimiento constituya un factor de riesgo para la salud? De acuerdo con las conclusiones publicadas en la revista Journal of Epidemiology, sí.
“El aburrimiento por sí solo no puede matar o causar el fallecimiento de una persona, pero creemos que podría convertirse en un impulsor de determinados hábitos riesgosos, como beber en exceso, fumar, consumir drogas o alimentarse de mala manera. También estimamos que existe una relación entre el hecho de estar todo el día sin hacer nada y la posibilidad de desarrollar patologías psicológicas entre las cuales se destaca la depresión”, admitieron los doctores Annie Britton y Martin Shipley del University College of London, en Inglaterra.
El aburrimiento “crónico”
Los investigadores analizaron –desde el año 1985– los datos médicos así como también los sucesos que se fueron presentando en las vidas de 7.500 funcionarios de diferentes organismos de Londres que tenían al momento de comenzar el estudio entre 35 y 55 años.
Concluyeron que “aquellas personas que habían manifestado sentirse aburridos, tanto en sus ratos libres como durante el tiempo de trabajo, tenían 2,5 más probabilidades de morir como consecuencia de patologías cardíacas”.
Fuente: Pro Salud News.