La cerveza es la bebida alcohólica más consumida del mundo. Se la registra por sus diferentes tipificaciones, existiendo variedades como: lager, abadía, gueuze-lambic, blanca, ale y stout. De baja concentración de alcohol (generalmente, entre 3 y 9 % vol., aunque puede alcanzar 30 % vol.), es resultado de la fermentación, mediante levadura seleccionada, del mosto elaborado con malta de cebada, arroz, maíz, lúpulo y agua.
Retrospectiva
La historia de la cerveza está íntimamente unida a los primeros pasos dados por el hombre en la agricultura y la necesidad de almacenamiento de los granos. Se cree que su nombre proviene del latín clásico cervisia o cerevisiae, en referencia a Ceres, diosa de la agricultura.
Su producción industrial data de fines del siglo XVIII, bajo marcas de las cuales hoy quedan muy pocos vestigios.
En la actualidad, beber cerveza en sus diferentes tipos es una práctica de casi todos los pueblos del mundo. Para su elaboración, no se depende únicamente de un grano determinado, sino de los cereales locales (existieron y existen cervezas de maíz, cebada, arroz, mijo, avena, otros).
Clasificación según su aspecto
-Color: rubia, roja, ámbar y negra; esta última es llamada así porque su receta involucra el uso de maltas tostadas o quemadas.
-Transparencia: turbias o translúcidas; esta última apariencia puede deberse a su baja o nula filtración y el contenido de levadura en suspensión, o bien la presencia de proteínas en suspensión provenientes del grano (salvo, el de cebada).
Todo depende del envoltorio
Los días calurosos y una reunión con los amigos suponen excelentes ocasiones para disfrutar de una fría y espumante cerveza; sin embargo, gran parte de los leales consumidores desconocen que pueden maximizar su experiencia degustándola en recipientes especialmente diseñados para resaltar sus cualidades. Repasemos algunos de ellos:
-Chopp o tarro: cuya asa permite mantener la bebida en la óptima temperatura, y es ideal para cervezas de cebada suave, liviana y de sabor sutil.
-Tulipa: gracias al estrechamiento del cuello de este vaso, la cerveza demora en calentarse, la capa de espuma conserva mayor grosor, los sabores se concentran y la formación de burbujas se ve favorecida.
-Flauta: similar a la copa para el champán, pero de menor altura, esta garantiza una carbonatación lenta y realzada, liberando volátiles rápidamente y logrando la percepción de aromas intensos.
-Tubo: su forma, ligeramente cónica, potencia una concentración considerablemente superior de sabor, lo que facilita la formación de espuma. Es genial para las cervezas aromáticas, lager y pilsen.
-Pilsener o pilsen: de base angosta, se dilata en la parte superior, lo que promueve la retención de compuestos volátiles y acentúan su paladeo. La claridad y los colores de una pilsen a través del cristal dan una impresión visual casi artística.
Recuerda:
“El buen bebedor bien sabe cuánta cerveza le cabe”.
Hasta la próxima entrega…
www.facebook.com/audaroig