Que no caiga en saco roto el mensaje del papa Francisco

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El papa Francisco en su encuentro con la sociedad civil fue contundente al señalar que la corrupción es la gangrena del pueblo.

Afirmó que si un pueblo quiere mantener su identidad, tiene que desterrar la corrupción.

“Hay que jugar limpio y de frente, no buscar arreglos bajo la mesa”, significó.

El papa Francisco también aprovechó el momento de su discurso en el Leon Coundou para criticar duramente a la justicia que no es capaz de avanzar en los procesos de corrupción.

“Debe haber juicios nítidos, juicios claros; eso nos va a ayudar a todos”, manifestó.

Fue muy inteligente al señalar al público “que no crea” que habló mal de alguien o de algún sector en particular.

Aclaró puntualmente que las críticas iban para cada uno del auditorio.

El mensaje del Papa en realidad describió nuestra realidad y por eso era festejado por todos. No había nada que objetar.

Pero ni bien pasó la euforia, volvimos a nuestra realidad.

Una realidad que demuestra que para algunos señalados como responsables de vaciar una financiera resulta muy fácil salir de prisión con la venia judicial.

Sin embargo, otros, por delitos menores o porque se les imputó hechos punibles que ni la misma fiscalía puede sostener, siguen sufriendo en la cárcel.

Casi paralelamente el EPP ponía de nuevo en vilo a la población matando a cinco policías, sin una respuesta eficaz de un Gobierno.

Mucho menos de una Fuerza de Tarea Conjunta que más está en la picota por las sospechas en el manejo de los fondos que se le asignaron y que hasta ahora no generaron resultado.

Para muchos el mensaje del Papa cae en saco roto.

Sin embargo, queda la esperanza de que en otros haya calado hondo y que este sea el tiempo de corregir acciones que están carcomiendo a nuestro país a través de la corrupción.

ocaceres@abc.com.py