La experiencia de cultivar a nivel familiar

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Una práctica milenaria es el vínculo que existe entre la familia y la explotación de los recursos de la tierra, ambos coevolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, reproductivas, sociales y culturales; un ejemplo de ella es la pequeña huerta familiar.

Hablar de agricultura familiar es hacer referencia a la agricultura a pequeña escala. Para muchas familias esto supone mitigar el hambre, la pobreza, obtener la seguridad alimentaria y la nutrición, para mejorar los medios de vida, la gestión de los recursos naturales, la protección del medioambiente y lograr el desarrollo sostenible, en particular en zonas rurales.

De acuerdo con los entendidos, la agricultura familiar es una forma de organizar la producción agrícola y silvícola, así como la pesca, el pastoreo y la acuicultura, que es gestionada y dirigida por una familia y que en su mayor parte depende de la mano de obra familiar, tanto de mujeres como de hombres. 

Muchas familias pueden tener resuelta la provisión de hortalizas para elaborar alimentos en las casas, de ahí que la práctica de una huerta, cultivando tomate, locote, lechuga, verdeos, entre otros, es una experiencia que se viene realizando tanto en el campo como en las ciudades. Cultivar en casa es una tarea fácil que debe comprometer a todos los miembros de la familia.

¿Sabías que?

La agricultura familiar presupone la tierra donde afincarse, pero más que esto, es el lugar donde sembrar los sueños de la cosecha y el sustento.

Para tener en cuenta

Con la práctica del cultivo familiar se cuida la economía y el medioambiente, teniendo en cuenta que no se usan productos que dañan la naturaleza.

Actividades

1. Elige un lugar en el rincón de tu casa y planifica una pequeña huerta.

2. Pasa de la planificación a la práctica de construir tu huerta en casa.

3. Comparte la experiencia con los compañeros.