El juego de roles fomenta el desarrollo de la personalidad

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Para desarrollar el aprecio hacia la lectura, es menester acostumbrar a los niños y a los jóvenes a la sonorización de textos que guarden relación con la imaginación, con sus intereses particulares, con sus vivencias y que, a la vez, dejen siempre un final aleccionador.

Al ir ejercitando sus prácticas propias, irán tomándole el gusto al género teatral, y al adentrarse en el género teatral, irán superando temores, timidez, agresividad..., al tiempo que se le facilitará la fluidez en la expresión oral. El juego de roles es una interesante propuesta que nos brinda la literatura para canalizar venturas y desventuras, contentos y descontentos, pesares y alegrías, con el propósito de formar ciudadanos libres, con sentimientos definidos y emociones sueltas, siempre encaminados hacia el bien común.

Considerando lo precedente, proponemos lectura escenificada de fábulas varias, las cuales, además de proporcionar las posibilidades para que todos trabajen sin las trabas de “la escasa memoria”, brindan la oportunidad de representar diversos papeles desprovistos de compromisos personales, puesto que estarán representando a seres inanimados o a personajes que no pertenecen al mundo real.

Esta vez vamos a tomar como personaje central a la zorra.

La zorra y los racimos de uvas

Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de

una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso

atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, a pesar de sus

esfuerzos, se alejó diciéndose:

-- ¡Ni me agradan, están tan verdes!

Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.

La zorra y el mono discuten sobre su nobleza.

Viajaban juntos por esta tierra una zorra y un mono, comentando a la vez cada uno sobre su nobleza.

Mientras cada cual detallaba ampliamente sus títulos,

llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada hacia un cementerio y rompió a llorar.

Preguntó la zorra qué le ocurría, y el mono, mostrándole unas tumbas, le dijo:

-- ¡Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas

funerarias de esos grandes héroes, mis antepasados!

-- ¡Puedes mentir cuanto quieras - contestó la zorra -; pues ninguno de ellos se levantará para contradecirte!

Sé siempre honesto en tu vida. Nunca sabrás si el vecino que te escucha sabe la verdad y corroborará o desmentirá tus palabras.

La zorra y la carreta vacía

Entró un día una zorra en la casa de un actor, y después de revisar sus utensilios, encontró entre muchas otras cosas una máscara artísticamente trabajada.

La tomó entre sus patas, la observó y se dijo:

-- ¡Hermosa cabeza! Pero qué lástima que no tiene sesos.

No te llenes de apariencias vacías.

Llénate mejor siempre de buen juicio.

La zorra y el cangrejo de mar

Queriendo mantener su vida solitaria, pero un poco diferente a la ya acostumbrada, salió un cangrejo del mar y se fue a vivir a la playa.

Lo vio una zorra hambrienta, y como no encontraba

nada mejor para comer, corrió hacia él y lo capturó.

Entonces el cangrejo, ya listo para ser devorado, exclamó:

- ¡Merezco todo esto, porque siendo yo animal del mar,

he querido comportarme como si fuera de la tierra!

Si intentas entrar a terrenos desconocidos, toma primero las precauciones debidas, no vayas a ser derrotado por lo que no conoces.

La zorra y el cuervo gritón

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne

y se retiró a un árbol.

Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.

El cuervo, para demostrarle a la zorra que no

le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar

con orgullo fuertes gritos.

La zorra, sin perder tiempo, rápidamente tomó la carne y le dijo:

-- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves.

Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.

La zorra y el cuervo hambriento

Un flaco y hambriento cuervo se posó en una higuera,

y viendo que los higos aún estaban verdes, se

quedó en el sitio a esperar a que maduraran.

Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera, y le preguntó qué hacía. Una vez que lo supo, le dijo:

- Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a

una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas

ilusiones, mas no de comida.

Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar satisfacerla con cosas inalcanzables.

La zorra y el hombre labrador

Había un hombre que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daños ocasionalmente.

Después de mucho intentarlo, pudo al fin tomarla, y buscando vengarse de ella, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.

Pero un dios llevó a la zorra a los campos que cultivaba aquel hombre.

Era la época en que ya se estaba listo para la recolección del producto, y el labrador, siguiendo a la raposa, contempló llorando cómo, al pasar ella por sus campos, se quemaba toda su producción.

Procura ser comprensivo e indulgente, pues siempre sucede que el mal que generamos, tarde o temprano, se regresa en contra nuestra.

Actividades

1. Verificamos el vocabulario específico y acrecentamos el caudal de información copiando significados en los casos en que nos encontremos con alguna palabra nueva.

2. Según lo aprendido en la entrega anterior, nos ensayamos en la sonorización apropiada a cada fábula según su contenido y nos disponemos para la escenificación en la modalidad de teatro leído.

3. Aplicamos normas básicas necesarias para nuestra participación como actores en el escenario, y como público desde la platea.

4. Conectamos esta página con la revista de Tareas para seguir trabajando juntos.