Rutinas del pensamiento (3)

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Rutinas del pensamiento (3)
Rutinas del pensamiento (3)Archivo, ABC Color

Los tres por qué

Esta rutina fomenta la capacidad de determinar si algo es importante y por qué. Esta capacidad rara vez se enseña y es fundamental, ya que invita a los estudiantes a tener en cuenta el entorno personal, local y global que les rodea.

Los maestros han utilizado esta rutina para que los estudiantes consideren por qué vale la pena investigar una unidad o ampliar un tema ayudando a darse cuenta de cómo dicho contenido o asunto tiene un impacto y consecuencias de gran alcance a nivel local y global.

Por ejemplo, podrías preguntar: ¿Por qué comprender la desigualdad social es importante para mí, mi gente y el mundo? Los estudiantes deben tener claridad sobre el fenómeno que se va a explorar, por ejemplo: el significado de la desigualdad social, para descubrir su importancia.

Palabra-frase-oración

Esta otra rutina del pensamiento invita a los estudiantes a involucrarse y darle sentido a un texto para captar la esencia de este. La riqueza de esta rutina se da cuando cada alumno sustenta por qué destacó una palabra en particular, una frase y una oración, lo cual sirve como catalizador para la discusión.

Para el inicio de la misma, se recomienda dar tiempo para leer los textos seleccionados por adelantado a menos que sean cortos y se puedan leer en el momento de la clase. Motivarlos y luego seleccionar una palabra-frase-oración. Compartir selecciones. En grupos de cuatro a seis personas, se les solicita a los estudiantes que compartan sus elecciones, explicando por qué las seleccionaron. El intercambio y la discusión deben ocurrir en rondas, para facilitar la discusión. Luego el grupo comparte sus frases y, finalmente, sus oraciones. Invitar a la reflexión sobre la conversación.

- Palabra

- Idea

- Frase

- ¡Bla, bla, bla!

Afirmar, apoyar, cuestionar Esta rutina fomenta el proceso de razonamiento al pedir a los estudiantes que formulen una interpretación sobre un tema, la apoyen con evidencias y sean capaces de formular preguntas sobre su propia interpretación.

Comienza identificando una afirmación y en el tablero haz una columna de apoyo y otra de cuestionamientos. Pide a la clase evidencias que apoyen o cuestionen la afirmación y escríbelas en la columna correspondiente. Pide a los estudiantes que se turnen utilizando la rutina para que cada uno haga su afirmación, identifique apoyo y se cuestione. Ten paciencia, pues los estudiantes toman su tiempo para pensar. Después de que todos han tenido su turno, reflexionen sobre la actividad. ¿Qué nuevos pensamientos tienen los estudiantes acerca del tópico?