Los recursos literarios en el texto narrativo

Este artículo tiene 5 años de antigüedad
Los recursos literarios
en el texto narrativo
Los recursos literarios en el texto narrativo

EL PRINCIPITO, de Antoine de Saint Exúpery

Es una de las novelas más famosas del mundo. Fue traducida a 321 idiomas, según datos de la Unesco. Los que ya tuvieron la dicha de leerla saben que contiene extraordinarias lecciones de vida para niños, jóvenes y adultos. En esta obra, Saint Exúpery narra las peripecias de un aviador que sufre una avería en el desierto de Sahara.

La obra completa es una alegoría de la vida y las relaciones humanas.

Si no la leyeron todavía, es una buena oportunidad para hacerlo, ya que El principito nos enseña a ¡apreciar la belleza en todo lo que nos rodea!

1-Ideas previas

n ¿Qué diferencia existe entre un adulto y un niño?

n ¿En qué aspecto se nota esencialmente mayor diferencia?

2-Lee con atención el fragmento de El principito

Fragmento de capítulo XXIV

No comprendí sus palabras, pero me callé; sabía muy bien que no había que interrogarlo.

El principito estaba cansado y se sentó; yo me senté a su lado y después de un silencio me dijo:

—Las estrellas son hermosas, por una flor que no se ve…

Respondí «seguramente» y miré sin hablar los pliegues que la arena formaba bajo la luna.

—El desierto es bello —añadió el principito.

Era verdad; siempre me ha gustado el desierto. Puede uno sentarse en una duna, nada se ve, nada se oye y, sin embargo, algo resplandece en el silencio…

—Lo que más embellece al desierto —dijo el principito— es el pozo que oculta en algún sitio…

Me quedé sorprendido al comprender súbitamente ese misterioso resplandor de la arena. Cuando yo era niño vivía en una casa antigua en la que, según la leyenda, había un tesoro escondido. Sin duda que nadie supo jamás descubrirlo y quizás nadie lo buscó, pero parecía toda encantada por ese tesoro.

Mi casa ocultaba un secreto en el fondo de su corazón…

—Sí —le dije al principito— ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que les embellece es invisible.

—Me gusta —dijo el principito— que estés de acuerdo con mi zorro.

Como el principito se dormía, lo tomé en mis brazos y me puse nuevamente en camino. Me sentía emocionado llevando aquel frágil tesoro, y me parecía que nada más frágil había sobre la Tierra.

Miraba a la luz de la luna aquella frente pálida, aquellos ojos cerrados, los cabellos agitados por el viento y me decía: «lo que veo es solo la corteza; lo más importante es invisible… »

Como sus labios entreabiertos esbozaron una sonrisa, me dije: «Lo que más me emociona de este principito dormido es su fidelidad a una flor, es la imagen de la rosa que resplandece en él como la llama de una lámpara, incluso cuando duerme… ». Y lo sentí más frágil aún. Pensaba que a las lámparas hay que protegerlas: una racha de viento puede apagarlas…

Continué caminando y al rayar el alba descubrí el pozo.

Recuperado el 25/04/ de https://ciudadseva.com/texto/el-principito/

3-¿Por qué al principito le gusta el desierto? ¿En qué radica su belleza?

4-¿Por qué debemos proteger a las lámparas? ¿Cuál es el sentido metafórico de esta expresión?

El principito es una obra cargada de recursos literarios. Su lenguaje es eminentemente metafórico. La obra en sí es una gran alegoría, veremos por qué.