Un libro para hablar y escribir mejor

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Delfina Acosta Suele ocurrir que en determinadas circunstancias, hablando incorrectamente en presencia de una persona leída o culta, somos corregidos por dicha persona y, si bien aprendemos mediante la corrección o “sanción” la manera adecuada de hablar, nos quedamos, a veces, con la pequeña vergüenza de haber sido sorprendidos en una expresión ignorante o fallida.