Desde su necesidad de ser madre, pasó todo tipo de tratamientos, hormonal para producir óvulos, fecundación en vitro, vientre de alquiler, varias pérdidas, y todos sin resultado positivo. Pasaban los años y la necesidad de acunar a un niño en sus brazos, que le diga “mamá”, enseñarle tantas cosas y acompañar su historia de vida era algo que le afectaba emocionalmente. Así nos dijo emocionada Chony Calderón, periodista, docente y escritora, en su residencia de Trinidad.
Añadió: “Desde que Luis Marcelo llegó a nuestro hogar (en realidad llegó antes de nacer), mi vida cambió. Pocas veces volví a estar deprimida, sí preocupada por mi hijo, atenta a sus horarios, alerta a su llegada, desesperada por su asalto y ese proyectil depositado en el maxilar inferior desde hace dos años atrás, pero nunca más deprimida”, resaltó.
Agregó que actualmente es mamá y papá de su hijo, proyectándole a la vida, con los valores que le va inculcando cada día, con las largas charlas que mantienen, hasta con las rabietas y discusiones, es una persona plena.
“Yo no le di una familia a Luis. Él me dio un hogar a mí. La verdadera familia es aquella que busca que su hijo sea educado, salga adelante en la vida siendo una persona de bien. No hay que mentirle al niño si es o no adoptado. La verdad debe estar siempre en primer lugar. Así hice con mi hijo”, afirmó Chony.
Significó que inició la Organización Adopción Padres e Hijos del Corazón en el 2008 para estimular la adopción porque era muy difícil adoptar un niño.
Agrega que los hogares sustitutos no tienen sentido, la adopción debe ser más rápida para darles una familia a los niños. “En la fundación hacemos apoyo sicológico, jurídico y acompañamiento a los padres e hijos adoptivos. La institución que trabaja con el eslogan: ‘Adoptar es dar raíces a un niño, para luego darle alas para volar’ está en Quinta casi Estados Unidos. El Tel. es (0982) 30 83 70.
El hijo
Abocado a varias actividades juveniles, voluntario de catequesis de niños huérfanos, scout desde hace tres años, Luis Marcelo hace frente a la vida con mucho valor y optimismo. Ganó un concurso con una entidad norteamericana y lleva adelante desde el año pasado el proyecto: “Valor de la vida saludable”, declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación.
“Le estoy muy agradecido a mi madre por darme salud física, mental y espiritual”, dijo, y añadió que es vicepresidente del segundo curso de la media del Colegio Nacional Nuestra Señora de la Asunción. Y cuando termine la secundaria le gustaría estudiar Relaciones Públicas.
Recordó que sufrió un asalto hace dos años en Barrio Jara. Dos jóvenes sobre una moto le robaron su celular. Una bala quedó incrustada en el maxilar izquierdo. Eso le cambió más aún su visión de la vida.
Resaltó que le gustaría dedicarse a la política para administrar los bienes públicos con honestidad y trasparencia.
“Quiero hacer lo que haga falta para que el país progrese”, manifestó, y apuntó que los hijos adoptivos deben saber su origen desde chiquitos.
“No me afecta ser adoptivo porque soy muy querido. La verdadera familia es aquella que se dedica al hijo, se sacrifica, te da su tiempo, su espacio, te dan todo sin esperar nada a cambio. Estoy muy orgulloso y feliz de mi madre Chony Calderón”, destacó.
La verdad ante todo
Según Chony las conversaciones con el hijo deben ser adecuadas a su etapa de desarrollo, temperamento e influencias externas. Los hijos adoptados durante su temprana infancia experimentan el dolor de la separación de sus padres biológicos. Todos los niños adoptados deben ajustarse a las nuevas imágenes, nuevos sonidos, nuevos olores y nuevas experiencias. Durante las etapas preverbal y verbal temprana los padres tienen una perfecta oportunidad de comenzar a compartir con el niño el tema de la adopción de una forma tranquila y cómoda, para edificar así los cimientos de futuros diálogos.
