La cooperativa Chortitzer Ldta. cedió 200 hectáreas al fortín y apoyó económicamente las refacciones, que en total demandaron G. 400 millones. Durante el acto inaugural, el presidente de la cooperativa, Gustav Sawatzky, destacó que el fortín fue un lugar de encuentros entre diferentes culturas durante la guerra. Pidió ubicar allí otra vez un cuartel militar en honor a los soldados fallecidos y restaurar todos los fortines del Chaco. Franco prometió asegurar para el año próximo los fondos necesarios para un cuartel con 10 a 15 uniformados y mantener en buen estado el fortín (porque el mismo ya fue restaurado una vez) y para que las escuelas puedan visitar el lugar y sumergirse en la historia del país. Recordó la importancia del fortín, por su situación geopolítica, el hospital y acceso al agua. “Aquí se concentraron hasta 30.000 soldados”, dijo. En otro momento, habló del desarrollo del Chaco en vista del acueducto y se molestó que la prensa diga que el proyecto se encuentra atrasado. Pidió que el viceministro de Obras, Max Rejalaga, aclare la situación, quien públicamente confirmó que sí existe un pequeño retraso.
Después de un almuerzo en Laguna Capitán, el titular del Ejecutivo se trasladó a Irala Fernández, para inaugurar el palacete municipal, que costó G. 925 millones, y un campo comunal de 200 ha. por valor de 215.000 US$, donado por el MAG. El intendente local, Ramón Zavala, pidió que se eleve el centro de salud a hospital, solicitud que Franco prometió entregar la próxima semana al ministro de Salud. Se trata del mismo centro que Camilo Soares en el 2009 prometió convertir en el primer hospital indígena del Chaco, con parte de la famosa donación de un millón de dólares de Hugo Chávez. Finalmente, Franco inauguró, ya a la tardecita, una radio comunitaria en la comunidad nivaclé Caín o Clim de Neuland, para después pernoctar en un hotel de Filadelfia y presenciar esta mañana la inauguración de la Expo Isla Po’i 2013.
