–Los varones así opinan (se ríe con cara de inocencia). Algunos dicen en voz alta para que todos escuchen: “A la pucha, a esta doctora no hay que ni acercarse. Es muy peligrosa”. En realidad, parece una castración quirúrgica pero no lo es.
–¿Usted es médica?
–¡Noo! Yo soy abogada. Ya fui vicepresidenta y presidenta de la Asociación de Abogadas del Paraguay y también miembro del Colegio de Abogados del Paraguay.
–¿Cuál es su especialidad?
–Derecho penal y procesal penal. Mi inclinación por la seguridad de las mujeres viene precisamente por tantos casos que me tocó defender en la Asociación de Abogadas, casos de mujeres completamente desamparadas que, usted no se imagina, las muchas que son. Aquí existe supuestamente la igualdad, pero solo en teoría, especialmente para las niñas pobres, las criadas maltratadas.
–¿Hay muchos casos judiciales?
–Hay muchos más que no se denuncian. Teníamos una oficina para las mujeres humildes. Les brindábamos defensa en forma gratuita. Mi primer caso fue de una niña de 16 años, violada por un abogado. Se le hizo el diagnóstico. El abogado era el marido de una jueza muy influyente. Era la hija de su cliente. Ella se fue a pedir alimento. El condenado se muere en la cárcel. A partir de ese juicio me tocó muchísimo ese caso. Hay padres que no quieren denunciar.
–¿De dónde sacó que se puede castrar a los hombres sin una operación?
–Fue en un congreso internacional al que asistí hace como 10 años. Si proponía eso hace una década me iban a tomar aquí como una persona poco normal, pero este año, después de haber ocurrido casos tan patéticos, como el caso del policía que violó en forma serial como a cinco mujeres. Es el que entró a aquella peluquería a violar a tres mujeres... con sinceridad, comencé a considerar la posibilidad de dar a publicidad esa posibilidad.
–¿No es una violación de los derechos humanos?
–No lo es. Los defensores de derechos humanos dicen que es un atentado contra la salud de las personas. Dicen que es inconstitucional.
–¿Qué es la castración química?
–Pocos conocen con exactitud qué significa el término y cómo se lleva a cabo el procedimiento. Es indoloro, en el que las consecuencias físicas y psicológicas se minimizan. El proceso consiste en inyectar el medicamento “Depo provera” o otro medicamento similar, una droga que bloquea la producción de testosterona en los testículos e inhabilita el deseo sexual masculino durante un periodo de aproximadamente seis meses. El fármaco actúa en el cerebro del individuo, en la glándula hipófisis, inhibiendo la producción de la hormona masculina.
–¿Qué es el “Depo provera”?
–Es un medicamento similar a la progesterona, una hormona que los ovarios producen regularmente como parte del ciclo menstrual. Se trata de una progesterona sintética, cuyo nombre químico es acetato de medroxiprogesterona, utilizada por muchas mujeres como método de control de la fertilidad o de regulación hormonal.
–¿Cuál es el efecto?
–Disminuye la intensidad y frecuencia de los impulsos sexuales, impide la irrigación de sangre al pene evitando la erección, imposibilita la obtención del orgasmo y la eyaculación. Para asegurar la efectividad de la castración química, debe repetirse la dosis cada seis meses. En caso contrario, el deseo sexual y sus manifestaciones físicas reaparecen.
–¿Qué daño puede producir al que consume?
–Puede producir disminución y pérdida de vello facial y corporal, una redistribución de grasa en el cuerpo y el desarrollo de las características femeninas de la persona. El que viola tiene que entender que su conducta posee consecuencias no solo para la víctima, sino para su propio cuerpo. Se le puede temer a esta propuesta, pero el que no coacciona sexualmente puede estar tranquilo.
–¿En qué países rige este castigo?
–La castración química de los pedófilos y los violadores se está aplicando en muchos países como Francia, Italia, Dinamarca, Suecia, Polonia, Noruega y Alemania, así como en varios estados de Estados Unidos de América como (los estados de) California, Florida, Georgia, Texas, Luisiana, Montana y otros, en Canadá y en Israel. En Estados Unidos y Polonia, la castración química de los pedófilos es obligatoria. En otros países se aplica con el consentimiento del delincuente.
–¿Qué les motiva?
–Según los especialistas, hay muchos factores. Puede haber problemas en la formación del carácter del ofensor, traumas de la infancia. Muchos pudieron haber sufrido violación en su niñez. No puede ser tratada una persona que coacciona a otro sin la ayuda de la medicina, de la sicología o la siquiatría. Los trastornos se maquinan en la mente.
–¿Qué son..., sicópatas?
–Pueden ser sicópatas. No es por el placer del acto sexual. Su mayor placer es la violencia. La excitación les llega a través de la violencia. No es simple deseo sexual hacia el sexo opuesto o la persona del mismo sexo. En la mayoría de los casos son personas que fueron abusadas. Muchos llegan al crimen. Como es la actuación límite del ser humano, de ese hecho puede pasar, en el momento de la violencia, puede causar otro daño peor como el asesinato, en su deseo de ocultar el crimen. Asfixia a la niña, o pone una bolsa en la cabeza. Por eso digo que no solo debe intervenir el derecho penal sino la medicina como es en este caso.
–Se dice que en las cárceles del Paraguay, los violadores “reciben su merecido” al entrar. Es decir, se los viola. ¿Es cierto eso?
–Así se dice. Se los somete a vejámenes. Pero después de eso es peor. Cuando sale en libertad ambulatoria y vuelve a cometer el mismo hecho punible. El daño que causa a una persona sometida es inconmensurable. No se recupera nunca más generalmente. Lo más lamentable es que las propias madres ocultan. No quieren denunciar, o porque nadie les cree o porque no se les apoya. Si no nos toca de cerca, a un familiar, a una persona conocida, pareciera como de poca importancia para la gente. Sin embargo, el índice de coacción sexual es muy elevado en nuestro país. Ocurre desde una choza a una mansión. No hay respeto a las personas pobres o ricas. Ocurre desde el estrato más alto hasta el más bajo.
–¿Cómo se puede prevenir esa violencia que se manifiesta en los colegios, en las fiestas sociales?
–Hay que educar a los niños en cuestiones mínimas. No subir con personas extrañas, que salgan en horarios diurnos, no en la noche. Las mismas autoridades del colegio, la misma familia, deben estar entrenadas para prevenir. Es fundamental el control de los lugares de fiestas por los organizadores de esas fiestas.
–Que no ocurra lo que pasó en el Centenario.
–La seguridad es básica. No se debe consumir bebidas alcohólicas donde haya presencia de menores adolescentes. Muchas veces estos adolescentes ya vienen de afuera con bebidas de más. Las personas que controlan deben detectar en qué estado llegan a la fiesta para rechazarlas. Una joven de 16 años tampoco puede estar hasta el amanecer en un cumpleaños. Eso no es normal.
–¿Qué es lo que más cuestionan de su propuesta?
–La Constitución dice que nadie puede dar trato cruel e inhumano a las personas. En la realidad no es así. En otros países es voluntario. El procesado acepta la castración química a cambio de la reducción de la pena. Acepta que es una enfermedad.
–¿Tiene que ser voluntario?
–A mi criterio no. Hay personas que dicen que a los violadores hay que matarlos, o cortarles el pit... Yo creo que con estos fármacos, con tratamiento sicológico, los violadores deben someterse a la ley. Solamente así se podrá disminuir el índice de criminalidad. Según los estudios de los científicos, el 98% de los que agreden a las mujeres vuelven a reincidir. Nada les detiene.
–¿Cómo se llama su movimiento?
–Renovación Republicana, lista 10. El candidato a senador es el actual senador Hugo Estigarribia.
–¿Usted es casada?
–Sí, casada, con dos hijos.
