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Los argentinos a cargo de las negociaciones parece que pretenden tranquilizar al Paraguay por las consecuencias del tema, cuya seriedad se agudiza a medida que avanza la etapa de revisión del Anexo C. No tenemos comunicado alguno de nuestra Cancillería en relación al impasse, salvo que ellos esperan la pronta reanudación de las tratativas con la presencia del señor Kicillof, ministro de Economía de quien sabemos es el negociador principal de las dificultades legales que han sobrevenido en los Estados Unidos y derivado en un proceso nada tranquilizador para nuestra región, que resultará afectada en los múltiples negocios que nos vinculan, los cuales, queramos o no, conforman las arterias por las que circula la sangre de nuestra economía exportadora e importadora. Las aguas siguen turbias y no parece que la vida económica del Paraguay permanezca indemne ante tanta turbulencia en el Río de la Plata.
Lo menos que el Paraguay puede pedir es respeto, pero tenemos la impresión de que nuestros vecinos nos ven como el último orejón del tarro, al que, siendo deudor o acreedor no darán importancia alguna, visto que de nuestra parte no hay problemas, porque no hay controversia ni divergencia alguna. Los paraguayos son estoicos y están acostumbrados a sufrir y esperar, dirán ellos.
Como no podemos borrar nuestra condición de abogados, estamos acostumbrados a pensar mal y por ello creo necesario lanzar para conocimiento de los lectores la preocupación de que los argentinos que administran el tema inicien un juicio ejecutivo en Posadas o Buenos Aires contra ANDE para intentar apropiarse de lo que nos corresponde en Yacyretá por el Tratado (nuestro famoso 50%) con lo que embargarían la parte indivisa para proyectar un eventual remate por la gigantesca deuda que nos atribuyen.
No hace falta que los argentinos lleven adelante la ejecución contra ANDE, puesto que el Paraguay no es parte de Yacyretá y la necesidad que ellos tienen es seguir gozando sin término de nuestra energía, merced a una orden judicial de cualquier juez argentino que por orden de su Gobierno tendrá un gran placer en firmarla y hacerla saber. ¿Qué problema puede haber para ellos si Yacyretá tiene domicilio en Buenos Aires y allá pueden ejecutar la demanda ejecutiva?
El proceso escaparía al rigor del derecho internacional y como el problema se convertiría en una “cuestión judicial” entre empresas componentes de la deudora, tendríamos cien años de utilización de nuestra energía para felicidad de veinte millones de argentinos... y nosotros... ¡Bueno, es una cuestión judicial y todos sabemos que la justicia es lenta!
¿Cree el lector que ellos tendrían algún impedimento si ven que se quedan sin luz en Buenos Aires, Posadas, Corrientes y muchas otras? El interés general argentino prevalecerá sobre los particulares derechos de Paraguay, país acostumbrado a sufrir. Además, ellos construyeron Yacyretá y nosotros somos, a través de ANDE, los deudores que no pagamos. Además, los encarnacenos seguirán disfrutando de su costanera y sus playas, mientras un juez de Posadas les hará pito catalán.