Los grandes cambios de la dictadura a la democracia, de la corrupción generalizada a la administración pública honesta, de la pobreza a una situación económica confortable, de la desigualdad social a un estado equitativo, de la inseguridad a una convivencia en paz, etc. no se logran en un día ni en un año. Un golpe de Estado se hace en una noche; una revolución cultural demanda décadas.
Cuando los políticos prometen el cambio, el fin de la corrupción, el cese de la inseguridad, la desaparición de la pobreza y trabajo para todos, están mintiendo porque proponen metas que no se pueden cumplir en un par de años. Ellos lo saben pero aun así siguen gritando falsas promesas.
Necesitamos valorar y dar mayor relevancia a las pequeñas conquistas que vamos obteniendo como sociedad. Estas denuncias de gratificaciones y sobresueldos escandalosos en instituciones públicas están generando una reacción positiva de las mismas autoridades que tomarán medidas para acabar con dichas prácticas.
La publicación de tantos casos de nepotismo vergonzoso en los entes estatales también genera el repudio de la población y es posible que en el futuro disminuyan estos abusos de poder.
La decisión de prohibir la circulación de vehículos sin chapas también es un hecho positivo. Hace años que reclamamos terminar con la irregularidad de rodados que transitan sin identificación y ahora, parece que por fin el Gobierno va a hacer respetar una antigua ley que no se cumplía.
El conocimiento de la existencia de centenares de casas a medio construir, abandonadas y rapiñadas, constituye un fuerte llamado de atención a los directivos de Senavitat para poner fin a tantos negociados y regularizar la construcción de viviendas.
La confección de nuevos uniformes y placas para los policías que permitan su identificación en todo momento, incluso, a distancia, es algo bueno porque podría contribuir a que disminuya la participación de agentes en hechos delictivos.
La ley de responsabilidad fiscal que establece un tope máximo de déficit de las instituciones públicas es una medida acertada para evitar que el país se endeude por encima de su limitada capacidad de pago.
Cada uno de estos hechos es algo específico de reducidas dimensiones pero, siguiendo el ejemplo del ladrillo, cada cosa que está bien contribuye a la construcción de una mejor sociedad. Paciencia y perseverancia, que apenas estamos en los cimientos de la catedral.