Cómo es ella, qué tipo de cuerpo (o estructura espiritual) tendremos, qué significa “vida eterna” son cuestiones que nadie saber responder con detalles. Lo cierto y concreto es que hay otra vida, mucho más linda y plena que esta, en la cual somos tan limitados por la materia, por los bajos instintos, por el egoísmo y por la pereza.
En el Evangelio reflexionamos sobre la resurrección de Lázaro, o más precisamente, la vivificación de Lázaro, cuando Jesús hace la revelación central: “Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.
Resulta que los hermanos Lázaro, Marta y María eran grandes amigos de Jesús. Ellos vivían en Betania, pueblo cerca de Jerusalén y él les visitaba, de vez en cuando.
Una vez le dijeron: “Señor, el que tú amas, está enfermo”, y Jesús les aclaró que no se preocuparan, porque el iría a despertar a Lázaro, que dormía, nomás.
¡Qué hermosa narrativa! Muestra el corazón profundamente humano de nuestro Salvador. Alguien que cultivaba la amistad, que los asistía al punto de que le comunicaran sobre el malestar del amigo: Jesús no es indiferente a su dolencia y se dispone a sanarlo.
Y lo mismo hace con nosotros, pues nos llama a su amistad, nos brinda su ternura y su poder sanador.
Sin embargo, la enfermedad de Lázaro termina en muerte y cuando Jesús llega en la casa, Marta le habla con resignada confianza: “Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano”. Jesús le asegura que él va a resucitar y Marta afirma que ella cree en la resurrección, que se dará alguna vez.
Nosotros debemos entender que la resurrección nos viene por una persona, de alguien que venció a la muerte, porque es más poderoso que ella. Es un regalo que el Señor nos da, porque Él es bueno, no porque nosotros seamos buenos, es un don gratuito e inmerecido, ya que Él desea que vivamos felices a su lado para siempre.
Que en esta Cuaresma procuremos vivir como resucitados desde ya, o sea, con un estilo de vida semejante al de nuestro Redentor.
Paz y bien.
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