La razón de la vida

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Cuando se pierde la razón de vivir, empieza el peligro para el ser humano. La vida en sí misma tiene muchos sentidos y muchas razones para el individuo. Por su expresión, a veces, ambigua, muchos hombres ven en la existencia un camino oscuro, desafiante, y tales hombres emprenden la marcha por ese camino para buscar las revelaciones de Dios, volviéndose místicos o religiosos. Otros se convierten en poetas, los muchos escriben novelas, los menos se vuelcan a las artes plásticas; algunos enfrentan el desafío existencial convirtiéndose en actores de teatro. El camino más corto y más simple lo recorren los de carácter afable, simple, sencillo y tranquilo, que no tienen más vocación que la de vivir la vida diariamente, como venga ella al despuntar el día.