Aquella famosa frase que escuchamos de boca de nuestras autoridades, “lucha frontal contra el contrabando” nunca pasó de un decir, por lo menos en el departamento de Alto Paraná, y en este periodo de cuarentena la situación no es distinta.
El río Paraná y el Puente de la Amistad siempre fueron vías seguras para el paso de mercaderías ilícitas.
Hacia el otro lado de la frontera, en Foz de Yguazú y ciudades aledañas del Brasil, las incautaciones de cigarrillos, aparatos electrónicos, armas y drogas no cesan y se reportan casi a diario. Esto nos da la pauta de que los puertos ilegales instalados en Ciudad del Este operan sin mayores complicaciones.
Todos saben de su existencia, pero nunca ninguna autoridad paraguaya se atrevió a intervenir los puestos utilizados para el paso ilegal de mercaderías de todo tipo.
La actividad ilegal es de ida y vuelta. Enviamos al Brasil y ellos también nos invaden con el contrabando. Se sabe que una parte importante del mercado paraguayo se abastece de productos ingresados de forma ilegal, como pollo, azúcar, aceite y otros comestibles, dejando de lado a la producción nacional. Y... aunque usted no lo crea... eso tampoco paró.
Semanas atrás cayeron en la zona primaria del Puente de la Amistad camiones cargados de alimentos. Se trataba de unos 70.000 kilos de productos diversos.
Curiosamente, lo que generalmente se incauta no es ni la mínima parte de lo que ingresa ilegalmente a nuestro territorio.
Las incautaciones no son más que burdas fachadas, pero que sirven a las autoridades de turno para embanderarse y presentar como grandes “logros”. En esta frontera, todo está parado, menos el contrabando y eso es gracias a los funcionarios corruptos, llámense estos aduaneros y marinos de la Prefectura Naval.
Lastimosamente, la cuarentena sanitaria es solo para quienes cumplen la ley, la ilegalidad sigue con su vida normal.