Andresa y Cristina Fariña, con quienes trabajan también sus hijas, resaltan que durante esta época del año su producción de este manjar se triplica, en su fábrica situada en Teniente Fariña y Callejón Ginés, para dar abasto a los múltiples pedidos de chipa piru, chipa kali, chipa so’o, chipa avati, chipa mestizo, de almidón tradicional y en distintas formas y tamaños (palomas, argollas, yacaré).
Una experiencia similar refiere Ana Cuquejo, de Chipa Kali, sobre Rodríguez de Francia entre Otazú y Aragón, donde se prepara absolutamente de todo, y para estas fechas igualmente triplican la producción de variedades de chipas, sopa paraguaya y chipa guasu.
“Gracias a Dios siempre logramos mucho éxito con nuestros productos”, afirmó Ana, rodeada de sus hijos y sobrinos. El trabajo en ambas chiperías continúa con frenesí hasta el jueves al mediodía, para luego retomar las actividades el próximo lunes.
