De este texto extraemos algunos detalles. En primer lugar que Jesús es sepultado sin prisa, pues le hacen todo el ritual de la costumbre judía y que había un huerto en que había un sepulcro nuevo. Este huerto nos sugiere la idea del huerto de la creación y el sepulcro un lugar donde se deposita, pero lo hacen de manera momentánea, pues dice que porque estaba cerca y porque era el día de la preparación. De esta manera, el sepulcro se vuelve un lugar transitorio. Donde estaba depositado el Salvador “allí pusieron a Jesús”. Desde aquí, se indica para el discípulo que el lugar donde está el salvador es el tiempo que transcurre entre un acontecimiento y otro. Por eso, desde allí, se alimenta la verdadera esperanza. Muchos pensamientos e ideas se cruzan en ese tiempo en la mente de todos los que se empeñan por algo nuevo, pero se encuentran con la barrera de las dificultades. Es el pensamiento de la Virgen María y el discípulo. Pensamiento de la Iglesia. Pensamiento de toda persona de buena voluntad. Que empeña todo el esfuerzo por un mundo nuevo. Un mundo de bondad, de justicia, de verdad. Sin embargo, está la insidia del mal que frena las iniciativas y dan golpes en contra de las buenas intenciones y las acciones buscando el bien.
Pero todo ello no termina ahí. Jesús es depositado en el sepulcro y ese espacio es también testigo de todo lo que Él vino a sembrar. Esa semilla no quedará marchita, pues aunque hieran al pastor y se dispersen las ovejas, la experiencia vivida y la fe transmitida mostrará que el bien siempre triunfa.
Ese tiempo que transcurre mientras tanto es la que se llama espera y de ahí la virtud de la esperanza. Esa esperanza es la que nos hace mirar adelante no como simple pensamiento positivo, sino que con la certeza de que luego de la muerte viene la resurrección.
Este es el aliento y la guía para todo creyente, que la Iglesia alimenta hasta el momento de celebrar la Pascua. Y, en ese tiempo, Jesús desciende a los infiernos, es decir, hasta la profundidad de toda la historia para salvar al que estaba perdido. Lleva la salvación a toda la historia, pasada, presente y futura y colma de luz toda memoria de muerte. Solo Jesús hace renacer la luz de la esperanza hasta en los momentos más dolorosos de aflicción. Eso vive la Iglesia e invita a todo creyente y persona de buena voluntad a alimentar en su día a día.
