“La mujer fue creada por Dios para la maternidad”

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Lo cuestionable de esa perspectiva de la ministra de Defensa, Liz García de Arnold, tiene que ver con una visión esencialista y reduccionista de lo que es ser mujer, afirmando que ellas fueron creadas para la maternidad como su función natural. Entonces, las mujeres que eligen o no pueden ser madres ¿No cumplen su función en la sociedad? ¿Solo las mujeres pueden humanizar una institución? ¿Acaso los hombres no son padres? o ¿Los hombres nacieron para deshumanizar el mundo? Esta visión solo refuerza los estereotipos de género que deben ser superados.

La posición conservadora de la sociedad paraguaya

Todo el siglo XIX fue testigo de los debates caldeados entre algunas mujeres y muchos varones sobre las esferas a las que pertenecían cada uno de ellos. Desde Rousseau el concepto de “ciudadano”, aunque abstracto, se suponía se refería al hombre, un ser público con naturaleza biológica determinante según las también, hipótesis de historia natural. Si la esfera pública, el lugar del ejercicio de las acciones políticas, le estaba reservado al varón, “biológicamente hablando” la esfera privada o doméstica era el “reino” de las mujeres. “La cuestión del problema de la mujer” rondaba sobre el “inconveniente” principal de su sexo: la maternidad. El hecho de estar natural y divinamente destinadas a engendrar hijos y familia la convertían en una persona incapacitada para el ejercicio de la función pública, así explica la historiadora Ana Barreto, autora de varios libros e investigadora.
“¿Es igual contratar una mujer soltera sin hijos que una madre que además en el momento de la entrevista de trabajo está “visiblemente” embarazada? La posición conservadora de la sociedad paraguaya ha sufrido muy pocos cambios desde 1907 teniendo en cuenta la gran diferencia en la instrucción de las mujeres, la participación de ellas en torno a la economía del país y el acceso a derechos de ciudadanía. Pese a que las mujeres hoy están presentes en todos los ámbitos de la sociedad, el ejercicio real de poder, la toma de decisiones, y el involucramiento en la vida partidaria política como líderes, todavía sigue angustiosamente vedado a muchísimas, millones de mujeres paraguayas.

“Es por ello que las declaraciones sobre el papel de las mujeres por parte de la ministra de Defensa, Liz García, le hacen tan poco favor a la lucha que las mujeres vienen realizando en este país desde hace más de cien años, enfrentando discursos donde, por el hecho de inmiscuirse públicamente en algo, le ha valido mínimamente el calificativo de “ridícula” o las “que se meten donde no deben“, siendo que “el mandato divino” ha sido siempre el de ser “procreadora”.

¿Estado laico Paraguay?

Ana Barreto amplía diciendo que: “Y no se diga, que ser madre es malo. Como todo, la ministra debería saber que es una opción más para las mujeres, como efectivamente lo es para los hombres. Pero así mismo, por su propio papel de ser la primera mujer que ocupa esa cartera del Estado debería mostrar más solidaridad, antes que usar el mismo recurso discursivo que se usaba en el siglo XIX, enaltecer verdaderamente el nuevo papel de las mujeres y sus capacidades plenas e iguales a la de los hombres dentro de las Fuerzas Armadas.

“Fuera de que el Paraguay se reconoce como Estado laico, es además propicio preguntarnos, si las autoridades que así no lo entendieron, cuántas veces en los discursos de egreso de varones, el tema de su rol se centra en un problema ancestral del país: la paternidad irresponsable, es decir, ¿También se habla de que “la figura del hombre es humanizante”, “el hombre fue creado por Dios para la paternidad”, “el hombre fue creado para procrear”?”, concluye Barreto.

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