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De acuerdo con el diario Trinidad y Tobago Express, para Samuel “ha llegado el momento de repensar seriamente la forma en que las autoridades se ocupan del problema de los asesinatos”, que durante 2013 superaron los 400 en un territorio caribeño muy próximo a Venezuela y con menos de un millón y medio de habitantes.
“Hemos llegado a un estado en este país en el que tenemos que decidir y determinar ya cómo abordar el problema de la delincuencia y cómo hacer entender que, para que la gente viva en paz, los derechos de las personas no pueden ser vulnerados”, argumentó Samuel, quien también es pastor religioso.
El ministro afirmó que, según el Antiguo Testamento, “Dios instituyó leyes que establecen que si una persona asesina a otra y se le halla culpable, esta no debe vivir”.
“Si un hombre derramó la sangre de un hombre, entonces por el hombre su sangre será derramada”, manifestó el ministro recordando las sagradas escrituras.