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El tema central de la asamblea, presidida por el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Jorge Carvajal, y el secretario de la Conferencia Mundial, el estadounidense Thomas W. Jackson, es "El universalismo masónico y la sociedad mundial en los inicios del siglo XXI".
Bajo este epígrafe, los masones discutirán asuntos internos y externos de la orden, buscando "el rescate de los valores éticos superiores y la recuperación de un modelo ideal de hombre", según dijo a EFE Jorge Carvajal.
La institución, que carece de un órgano rector a nivel mundial -"nosotros no tenemos un Vaticano", según Carvajal-, no hará públicos los resultados de la reunión, aunque probablemente emita una "declaración de Santiago", subrayando los ideales generales de la masonería.
La masonería actual, la especulativa, sucesora de la operativa del gremio libre de los albañiles del siglo XIII, se define como "una alianza universal de hombres ilustrados, unidos para trabajar en común en el perfeccionamiento intelectual y moral de la humanidad".
Calificada como una organización secreta, la masonería se denomina a sí misma como "discreta", y defiende su derecho a no hacer públicos los ritos y símbolos que utiliza para la formación iniciática de sus miembros.
La masonería ha sufrido periodos de persecución "en aquellos países o dictaduras donde se consideraba que el libre pensamiento era peligroso", según Carvajal, pero actualmente su actividad es lícita en todos los países democráticos, e incluso se cuenta, como es el caso de Chile, entre los organismos consultores del Estado.
Entre las cuestiones externas que tratará la reunión se mencionaron en la rueda de prensa en la que se anunció la convocatoria el terrorismo y la desigualdad social, fenómenos que la masonería considera "las antípodas" de sus principios de igualdad, libertad y fraternidad.