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“Con el E-ELT estamos construyendo un telescopio para el siglo XXII”, afirmó Fernando Comerón, astrónomo y representante del Observatorio Austral Europeo (ESO) en Chile, sobre la herramienta que estará finalizada en 10 años y completamente operativa unos dos más tarde.
El telescopio contará con un “ojo” o espejo primario de 39 metros de diámetro, por encima de los 30 metros con que cuentan actualmente los más grandes en construcción.
“La principal característica es que su superficie colectora de luz es 10-15 veces mayor que la de los mayores telescopios que existen” hoy en día, explica Comerón.
El E-ELT representa un escalafón más que el Very Large Telescope (VLT), el actual telescopio óptico más grande del mundo inaugurado hace 16 años y ubicado a solo unos metros del futuro E-ELT.
Ambos observan a través de la luz el Universo caliente, el más cercano y luminoso, mientras que unos kilómetros más al este, también en el desierto de Atacama, el mayor radiotelescopio del mundo, ALMA, observa el Universo frío, el más lejano y oscuro, a través de ondas milimétricas y submilimétricas.
Los tres se complementan y harán un gran equipo, afirmó el director de ALMA, Pierre Cox.