BRASILIA (AFP, EFE). Brasil se convirtió en el epicentro de la pandemia en América Latina y el sexto país con más contagiados en el mundo. Este fin de semana podría superar las 15.000 muertes.
Las previsiones indican que los contagios y las muertes podrían dispararse en las próximas semanas.
Solo el viernes último registró récord de 15.305 nuevos casos de covid-19 en un día. Siguiendo con las estimaciones del Ministerio de Salud, los fallecimientos por esta enfermedad podrían llegar a los 1.000 diarios.
En el gigante latinoamericano, gobernado por Jair Bolsonaro, existe un discurso ambivalente donde el confinamiento es impulsado por la mayoría de los mandatarios regionales, mientras que el Gobierno nacional promueve la normalización de las actividades.
Bolsonaro, volvió a atacar las medidas de confinamiento ayer. “El desempleo, el hambre y la miseria será (sic) el futuro de aquellos que apoyan la tiranía del aislamiento total”, tuiteó el mandatario.
Bolsonaro completó el viernes pasado 500 días al frente del Gobierno brasileño, en medio de una grave crisis política agravada tras la renuncia de su ministro de Salud, Nelson Teich, en pleno avance de una pandemia.
En menos de un mes, el líder perdió a tres ministros claves: dos de Salud y el extitular de Justicia, Sergio Moro, lo que expueso la fragilidad de un Ejecutivo envuelto en polémicas.
El último en “saltar del barco”, Teich, presentó su dimisión tras las divergencias con Bolsonaro sobre la gestión de la crisis del coronavirus, el mismo motivo que llevó a la destitución de su antecesor, Luiz Henrique Mandetta, el pasado abril.
Teich habría renunciado por “incompatibilidades” con el presidente. La gota que rebasó el vaso fue aparentemente la presión de Bolsonaro para que Teich autorizase el uso de la cloroquina en el estadio inicial del tratamiento de pacientes de covid-19, pese a que las pruebas con ese medicamento no fueron concluyentes sobre sus beneficios.
Después de la salida de Teich, el ministerio de la Salud informó que está culminando nuevas orientaciones para atender a los infectados del nuevo coronavirus.
“El objetivo es iniciar el tratamiento antes de que el cuadro empeore y sea necesario utilizar una unidad de cuidados intensivos”, afirma la nota, sin especificar a qué tratamiento se refiere.
Hasta el momento, el protocolo del Ministerio de la Salud orienta el uso de cloroquina solo en casos moderados o graves.
El general Eduardo Pazuello, número dos del ministerio, asumió la jefatura de forma interina hasta que sea nombrado un sustituto. Es el noveno general integrante del gabinete presidencial.
Bolsonaro había ordenado al ejército producir cloroquina en masa.
De crisis e investigaciones judiciales
Las debacle sanitaria y económica en Brasil se ven agravadas por una crisis política, después de la renuncia en abril del ministro de Justicia, Sergio Moro, la figura más popular del gobierno.
El también exjuez denunció tentativas del presidente Jair Bolsonaro de interferir en investigaciones policiales.
Esas denuncias dieron paso a una investigación que podría conducir a una acusación de Bolsonaro por crímenes comunes, y acentuaron la presión para que el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, acepte alguno de los numerosos pedidos de impeachment que se acumulan contra el jefe de estado. (AFP)
