Estas pruebas se realizaron en el marco de una controvertida ley que entró en vigor a principios de noviembre, que se teme pueda sea utilizada con fines de censura, pues la policía del internet ruso (Roskomnadzor) puede bloquear los sitios a su elección.
Según el Kremlin, esta ley está pensada para proteger el “segmento ruso” de internet en caso de que se produzca una desconexión de los grandes servidores mundiales, situados en Europa y Estados Unidos.