El profesional señaló que siempre se ha mencionado que el sector agropecuario aportaba muy poco a la torta tributaria. “En realidad , sobre el mismo siempre ha existido una gran distorsión en cuanto a los impuestos abonados por el sector, pues ante la imposibilidad de replicar el IVA en sus ventas, por estar estas exentas, soportaban como consumidores finales todo el peso de los créditos fiscales adquiridos en sus compras de bienes o contrataciones de servicios”, explicó.
Indicó que, más allá de esta distorsión, esta realidad era un verdadero desestímulo a la generalización del IVA (que es el impuesto que más aporta al fisco), por lo tanto, no solo se tenía esta distorsión, sino también una desigualdad tributaria a la hora de cumplir con el deber cívico de solicitar comprobantes de venta.
Proceso gradual
Dijo que a partir de la implementación plena del IVA sobre la venta de productos agropecuarios, como frutas, hortalizas, productos agrícolas, pescados y animales vivos, estos tendrán incorporado y adicionado (algo que el mercado va a tener que corregir naturalmente) un impuesto del 5%, que es la tasa inicial, la que puede ser modificada por el Poder Ejecutivo hasta un 10%, cuando este lo considere pertinente.
