"Seguro que la vamos a recordar. Es una de las cosas más importantes que hemos hecho. Parecía una victoria imposible por nuestro juego y mentalidad", explicó el preparador lituano.
Jasikevicius afirmó que el cuerpo técnico no logró mentalizar a los jugadores para competir un partido que "estaba perdido" en el tercer cuarto ya que "ellos han sido más duros en defensa, ganando todos los balones divididos y logrando robar muchos balones".
Sobre cómo lograron remontar, el lituano dijo que intentaron "generar dudas en el rival" acercándose a diez puntos y, por otra parte, pidió al público del Palau Blaugrana que anime más al equipo cuando está perdiendo.
"El equipo estaba muerto, el entrenador estaba muerto y el Palau estaba muerto. Tiene que venir un jugador visitante a hacer un gesto para hacerlo despertar", afirmó en referencia al gesto del base Isiah Canaan, que mandó a callar al pabellón en el cuarto cuarto y logró el efecto contrario.
Por su parte, el pívot del Barça Pierre Oriola reconoció que el Unics Kazan mandó en los tres primeros cuartos: "Nos han dominado físicamente, han robado pelotas y eso les ha permitido anotar canastas fáciles al contraataque".
El capitán barcelonista destacó la mejoría defensiva como la clave para forzar una prórroga que definió como un "cara o cruz" en el que el público, "desconectado" en el peor momento del Barça, "también ha apretado cuando hemos estado más agresivos y eso nos ha servido para que acabáramos de dar la vuelta al marcador".
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