Aprender a conocer las complejidades del mundo que nos rodea

En el segundo escrito que publicamos este año bajo el título “Orientación Docente: Las dinámicas de integración en los primeros días de clase”, hemos puesto a consideración los elementos que conforman los “pilares de la educación” dentro del Diseño Curricular de la Reforma Joven, que a su vez fueron establecidos por la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI de la UNESCO: Aprender: a conocer; a hacer; a vivir juntos; a ser y a emprender.

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A partir de este artículo iremos desglosando cada uno de ellos teniendo en cuenta su importancia dentro del despliegue educativo. Indicamos que cada uno de los elementos mencionados no se podrá dar de manera separada, porque conforman un todo, lo hacemos aquí por una cuestión metodológica a fin de ir pormenorizando para llegar finalmente a una síntesis.


Aprender a conocer, como se indica en la propuesta ministerial nos lleva a un “tipo de aprendizaje que tiende más al dominio de los instrumentos del saber que a los conocimientos clasificados y codificados, puede considerase a la vez medio y finalidad de la vida humana. Como medio propugna que cada persona comprenda el mundo que le rodea para vivir con dignidad, desarrollar sus capacidades, enfrentar el mundo laboral y comunicarse con los/as demás”.


Aprender a conocer, de cara a comprender el mundo circundante con el fin de plantear una vida con dignidad, se encuadra dentro de los parámetros de interpretación de la realidad, es decir, la educación debe proporcionar los medios suficientes para que los educandos puedan sortear las diferentes dificultades de la vida, evitando o dinamizando las capacidades propias de resolver los problemas, así mismo potenciar los aspectos relevantes que pueda ser utilizado para mejorar la vida.


Aprender a conocer debe encaminar a desarrollar las capacidades propias de los educandos en tiempos reales de presente y futuro, teniendo en cuenta el bagaje de contribuciones anteriores. De esta manera con el manejo de la información toda persona debe conocer el impacto negativo/positivo de las acciones humanas, así también llegar a una diferenciación entre valores y antivalores, reflexionado a cerca de la gravedad de las diferentes acciones, situándolo finalmente en un plano de responsabilidad, donde se asume un compromiso para encauzar la realidad.


Aprender a conocer, está conectado finalmente con el mundo del trabajo y la comunicación con los demás, de ahí que la escuela debe llevar a despertar en los educandos la creatividad, que viene a ser la expresión de lo que la persona tiene dentro de sí, y que espera ser desarrollado mediante las diferentes actividades que realiza en los diferentes ámbitos donde despliega la vida (familia, escuela, comunidad). Es una forma de plantear, analizar y resolver situaciones de la vida, aplicando sus conocimientos -aprendizajes- en un proceso cuyo producto es la creación de algo nuevo.

La creatividad impregna y orienta el espíritu emprendedor, se la considera como metodología que libera a la escuela de mitos y ataduras, y lo impulsa al desarrollo permanente de habilidades y destrezas donde los alumnos lo expresan en una posibilidad de enriquecer la sensibilidad, de desarrollar capacidades de análisis y poner en marcha el pensamiento reflexivo e innovador. Este conjunto de situación no está disociado del encuentro con los demás, con quienes se deberá ir encauzando el entretejido de la vida.
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