11 de marzo de 2026

Desde la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) dieron a conocer los trabajos programados para mañana, jueves, por lo que realizarán cortes en algunas zonas para la mejora y optimización de la distribución de la energía eléctrica. Te contamos cuáles son estas zonas.

En un giro inesperado con el que buscan transformar el perjuicio financiero de la criptominería ilegal en una oportunidad de negocios, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) se encuentra en analizando su eventual incursión en la minería de Bitcoin.
El presidente de la Administración Nacional de Electricidad, Ing. Félix Sosa, confirmó versiones de que la empresa estatal busca involucrarse directamente en la criptominería de bitcoin con máquinas incautadas por consumo clandestino y con energía de Itaipú. La ANDE acaba de dejar a casi todo el país sin luz por causas que todavía no están aclaradas; no logra evitar los apagones en verano y en cada tormenta; sus líneas tienen enormes fugas; en 77 años de existencia monopólica apenas ha alcanzado un 20% de participación en el mercado doméstico de energía; recientemente quiso incursionar en subastas en el sistema abierto brasileño y no logró vender un solo megavatio. Y resulta que ahora quiere meterse en un negocio privado de alto riesgo que nada tiene que ver con los fines establecidos en su carta orgánica. El argumento de que es “vender electricidad de otra forma” no tiene sentido.

Dieciocho días después del último gran apagón que afectó al país, se atenúan las críticas a sus responsables y parece inclusive que la hipótesis del “hecho fortuito”, que no se repetirá, gana terreno. Empero, técnicos independientes del sector, advierten que la ANDE no menciona en su informe la influencia de la criptominería y el papel que le cupo al Eccande.


Tras el fallo judicial que ordena a la Compañía de Luz y Fuerza S.A. (Clyfsa) a pagar más de G. 65.000 millones a la estatal, toda una localidad queda en vilo ante lo que sucederá con su factura de luz. Mientras la ANDE habla de una deuda que, con intereses, supera los G. 156.000 millones, la distribuidora privada advierte que “el dinero no existe” y denuncia que hay un plan político para destruirlos.