A 37 años de la caída de la dictadura que el cartismo insiste en reivindicar

Una multitud desborda la calle Palma en la mañana del sábado 3 de febrero de 1989. Tras el derrocamiento de Stroessner, la ciudadanía asuncena salió a celebrar el fin de 35 años de dictadura.
Una multitud desborda la calle Palma en la mañana del sábado 3 de febrero de 1989. Tras el derrocamiento de Stroessner, la ciudadanía asuncena salió a celebrar el fin de 35 años de dictadura.

La ciudadanía conmemora hoy 37 años del fin de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), régimen respaldado por la ANR que mantuvo al país en la misera y la persecución. Víctimas del terrorismo de Estado organizan hoy actos de protesta mientras que desde todos los niveles estatales, salvo por la Orquesta Nacional, se ignora la gesta. El gobierno cartista de Santiago Peña insiste en respaldar a los reivindicadores de dicho periodo.

Los Carlos y los Víctor.
Los Carlos y los Víctor.

Bajo la consigna “Desstronizate”, hoy a las 18:00, en la Plaza de los Desaparecidos, la sociedad civil conmemorará los 37 años del fin de la dictadura y el regreso a la democracia; así como los 50 años de la gran represión contra la OPM y las Ligas Agrarias Cristianas, la “Pascua Dolorosa” y la intervención del Colegio Cristo Rey (1976-1977).

Previamente a las 11:00 habrá una concentración para exigir el fin de la impunidad en el Palacio de Justicia (Torre Norte, 6º piso), donde actualmente están siendo juzgados tres supuestos torturadores del stronismo.

En la década de los 80, Gustavo Stroessner empezó a acompañar asiduamente a su
padre, dejando entrever que era el elegido del dictador para ser su sucesor. En la imagen
de la época, junto al entonces secretario privado de Stroessner, Mario Abdo Benítez.
En la década de los 80, Gustavo Stroessner empezó a acompañar asiduamente a su padre, dejando entrever que era el elegido del dictador para ser su sucesor. En la imagen de la época, junto al entonces secretario privado de Stroessner, Mario Abdo Benítez.

A nivel estatal, el gobierno de Santiago Peña ignorará la gesta democrática y no hay actos oficiales, salvo uno. La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), bajo la dirección de Pacita Díez Pérez, dará una Serenata a la Democracia desde las 19:30 frente al Panteón de los Héroes. El evento es libre y gratuito.

Peña también ha reivindicado la dictatura por sus “obras” y “la estabilidad” dando pocas críticas por la falta de desarrollo real.

Días atrás Peña respaldó a José Duarte, hijo del expresidente Nicanor Duarte Frutos y presidente de la Aneaes, quien reivindicó al régimen. Sin embargo, la era stronista fue una de las dictaduras más largas y duras de América Latina. Stroessner incluso ignoró el pedido de redemocratizar el país desde 1975 cuando Jimmy Carter, presidente de EE.UU., lanzaba la política de derechos humanos.

Datos contra la reivindicación stronista

Fuente: Mesa memoria histórica y otras organizaciones

Según expertos e historiadores, la conspiración política y militar contra el régimen se inició después de que el ala dura stronista tomara la ANR tras la Convención Colorada de agosto de 1987; sumado a que el anciano dictador planeaba dejar el gobierno a su hijo Gustavo. La visita del papa Juan Pablo II en 1988 también es tenida en cuenta.

En 1991, durante la gestión de intendencia de Carlos Filizzola, se derribó la estatua de Alfredo Stroessner que se erigía en el Cerro Lambaré.
En 1991, durante la gestión de intendencia de Carlos Filizzola, se derribó la estatua de Alfredo Stroessner que se erigía en el Cerro Lambaré.

El golpe del 2 y 3 de febrero de 1989 fue encabezado por su consuegro, el Gral. de División Andrés Rodríguez y un grupo de militares llamados “Los Carlos” y “Los Víctor”. Rodríguez llamó a elecciones anticipadas, se candidató y venció a Domingo Laino en mayo.

En la mañana del 3 de febrero la alegría de la ciudadanía tomó las calles de Asunción. En 1991, el entonces líder de la resistencia de Clínicas, Carlos Filizzola, gana la Intendencia de Asunción y uno de sus actos de gobierno fue derribar la estatua del dictador, en el cerro Lambaré.

Pese a que los reivindicadores del régimen elogian la seguridad, las binacionales (Itaipú con Brasil y Yacyreta con Argentina) y el avance hacia el este, el país era uno de los más corruptos y atrasados de la región. Se estiman 7.851.295 hectáreas de tierras mal habidas; 18.772 torturados, 20.814 exiliados, 126 desaparecidos en el Plan Cóndor y 459 desapariciones forzadas.

Stroessner
Homenaje a Stroessner en la ANR tras su muerte.