Olimpia, ganó. Es lo que rescata su propia gente, sin destacar mayores méritos en cuanto al funcionamiento y al juego colectivo del conjunto franjeado. El Decano triunfó frente a Trinidense, cuyo descenso ya fue decretado en la fecha pasada, por el peso que tiene como equipo y como institución.
El cuadro de Trinidad realizó un partido digno, defendiéndose como podía con un poblado sector defensivo, pero en el arranque del partido le fue negado un penal, por infracción del arquero, Azcona, contra Osvaldo Hobecker. Fue tras un tiro libre potente de Balbuena, que Azcona hizo rebotar. Hobecker, llegó primero a la pelota, impulsándola hacia el arco, cuando fue embestido por el portero, que llegó a destiempo, causándole una lesión por la cual el de Trinidense tuvo que ser cambiado a los 7 minutos.
Olimpia insinuaba pero no mostraba cosas concretas en su trabajo ofensivo. A los 36’ volvió a llegar Trinidense con Arnaldo Jiménez, quien remató fuerte, dando de nuevo rebote el arquero olimpista. Fabio buscó el arco y Riveros salvó a Olimpia. Pero la jugada siguió y en un choque por alto, entre Jiménez y el defensor, Mauro Sánchez, ambos quedaron tendidos, pero el olimpista tuvo que ser derivado a un centro asistencial.
Antes, Walter González, en un salto por encima de David Mendoza, cayó con el hombro contra el piso y también el goleador franjeado tuvo que ser cambiado obligadamente. Los olimpistas reclamaron una supuesta mano de Coronel dentro del área de Trinidense, no sancionada por el árbitro. Una “chilena” de Mendieta, al travesaño, fue el anticipo de la llegada del primer gol. Cuando estaba por ser cambiado, Walter Bogado, recibió el pase de Ortiz y con clase definió para el tanto de apertura. El segundo, llegó de penal, convertido por Mendieta, para que Olimpia siga a la espera del desenlace del campeonato.
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