Los diáconos ayudan al párroco en las celebraciones, sirven en altar, pueden celebrar el sacramento del bautismo y bendecir bodas, además trabajan de cerca en la catequesis, y con un poco más de pasantía y estudio, próximamente serán sacerdotes. Los nuevos consagrados son: Richar Paredes, Juan Francisco Figueredo y Marco Ortigoza
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Los diáconos recibieron la bendición de sus padres. Luego el cardenal Adalberto Martínez manifestó la alegría del pueblo e instó a los presentes a seguir orando por las vocaciones.
Martínez comentó a los presentes la santidad de Santa Catalina de Siena, que sirvió a su la gente y también recordó a la beata Chiquitunga que igualmente sirvió a la gente con una entrega total con los latidos de Dios. “Nacesitamos de la santidad de Dios por eso rezamos a Dios”, indicó el purpurado.
Agregó que cuando se habla de vocaciones es justo preguntarse: “qué quiere Dios de mi”, y no pensar en una vacación consagrada solo para enriquecerse, tener fama o privilegio.
Para dicernir la vocación hay que entender que una vocación es un llamado del amigo y aquí Jesús es el amigo.
Martínez sostuvo que nuevos diáconos tuvieron años de formación académica y en la familia, que es la cuna de la vocación. Agradeció a los formadores y a los compañeros porque la fe crece en comunidad.