Editan una guía para seguir el “Franciscano Rapé”

“Guía del camino franciscano del Paraguay” es una guía que ha sido cuidadosamente editada por Santillana Paraguay juntamente con la Agencia España de Cooperación Internacional y la Secretaría General de Relaciones con la Unión europea y Cooperación Exterior (Xunta de Galicia).

Gracias a este volumen, el lector tiene al alcance de la mano las posibles rutas que puede tomar para visitar los vestigios que dejaron los franciscos a su paso, durante los años de evangelización en época de la Conquista. La dirección del proyecto estuvo a cargo de Teresa Corella Rodrigo (AECI) y los textos se deben a Félix Alvarez Sáenz.


Los circuitos
Además de ofrecer un largo texto que hace referencia a la historia y la labor desarrollada por los franciscanos en época de la Conquista y el papel que desempeñaron en la evangelización de los indígenas, este libro contiene un calendario completo de festividades y numerosos mapas.

Entre los mapas figuran aquellos que sugieren los caminos que se pueden seguir para facilitar la visita a los sitios de mayor interés. De este modo, los autores proponen ocho circuitos.

El circuito uno propone la visita de Itá, Ypané, Guarambaré y Yaguarón.

El circuito dos abarca Capiatá, Altos, Tobatí y Atyrá.

El circuito tres incluye Caacupé, Pirayú, Piribebuy y Valenzuela.

El circuito cuatro incluye Yataity, Villarrica, Itapé e Ybytymi.

El circuito cinco incluye Acahay, Quyquyho, Ybycui y Mbuyapey.

El circuito seis incluye Caazapá, Yuty, San Juan de Nepomuceno y General Artigas.

El circuito siete incluye San Pedro de Ycuamandyyu, Concepción, San Lázaro y San Carlos.

El circuito ocho propone, finalmente, Curuguaty, Lima y Tacuatí.

De este modo se completa la lista de los treinta y un pueblos considerados “franciscanos”. Un detalle interesante es que además se consignar los kilómetros que hay entre punto y punto. De este modo, ya antes de salir de Asunción, se puede tener una idea bastante precisa de la longitud del recorrido que se piensa realizar.


La hazaña franciscana
Al presentar este libro, Teresa Corella Rodrigo, Coordinadora General de la Cooperación Española en Paraguay, señala en un breve prólogo, las intenciones del libro y el valor de la labor franciscana en América.

“Un día de verano -dice- de 1210, doce humildes peregrinos solicitaron audiencia al papa Inocencio III. Habían llegado caminando desde Asís y el Papa los recibió. Algunos años más tarde, el hábito con el que se habían llegado a Roma Francisco y sus once compañeros, formaba ya parte del paisaje cultural de Europa. En menos de un siglo, el hábito franciscano recorría las viejas calzadas romanas, arribaba a Escandinavia, la Thule de las leyendas, peregrinas a Jerusalén y Santiago de Compostela y se internaba en las estepas de Asia hasta llegar a Mongolia y China, antes, incluso, que Marco Polo. Había nacido el espíritu franciscano”.

“No es de extrañar que la hazaña de los primeros ‘doce apóstoles’ franciscanos se repitiera una y otra vez en América a partir de 1492.De Canadá a la Patagonia, los franciscanos han dejado a lo largo de los últimos cinco siglos, su huella misional y la impronta de su cultura. Si importante ha sido en todos los países de América la presencia franciscana, de excepcional puede calificarse la presencia franciscana en Paraguay”.

“En el Paraguay, los franciscanos fueron los primeros en crear un modelo misional, en utilizar el guaraní como lengua general en su tarea misionera, en atraer con gentileza a los indios, en introducir técnicas europeas en sus sistemas de producción, en organizar los pueblos y en crear, en fin, un arte y una cultura populares que sobreviven hasta hoy y que hasta hoy podemos encontrar en los llamados pueblos franciscanos”.


La presente guía
En otro momento de su presentación, Teresa Corella Rodrigo señala que:
“La guía que ahora presentamos pretende dar cuenta, al mismo tiempo, de la obra dejada por los franciscanos en Paraguay y de su historia, recorrer los pueblos y los caminos por los que ellos transitaron y entender el espíritu que animó a hombres como Luis de Bolaños y sus compañeros a emprender tan ingente tarea”.

“En estos caminos y en estos pueblos se respira aún la atmósfera que ellos crearon. Muchos de ellos son pueblos sencillos y apartados en los que el tiempo parece detenido. En las amplísimas plazas arboladas en las que los franciscanos construyeron sus iglesias y en torno a las cuales edificaron su talleres, sus casas y conventos y las casas de los indios, aún se respira el sosiego espiritual que antaño presidiera la vida sencilla de sus habitantes. Aún se escuchan las campanas dictando, con la pureza de su sonido, las tareas que a cada quien corresponde realizar, llamando al rezo o convocando al pueblo para una tarea comunal”.

“Todo es sencillo y amable en estos pueblos que aún conservan el espíritu de sus fundadores indios y misioneros. Todavía podemos imaginar la dulce lengua de los indígenas confundida en los primeros días con el latín de fuertes acentos peninsulares con que celebraban sus ceremonias religiosas los frailes llegados de allende los mares. Unos y otros, guaraníes y misioneros, hicieron posible la paz y la convivencia en un diálogo cultural cuyos ecos resuenan cada vez con más fuerza en el presente”.
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