La federación china denuncia una "'cultura fan' anormal", y se suma así a estrellas del deporte como el campeón olímpico Wang Chuqin, quien ya había cerrado su club de fans oficial en la red social Weibo -equivalente chino de X, censurado en el país asiático- la semana pasada.
"Me centraré con más atención al entrenamiento diario y las competiciones para cumplir fervientemente con mi trabajo como atleta. (...) Apoyemos juntos a la selección nacional y contribuyamos a un espacio virtual limpio", indicó el deportista.
Hace unos meses, Wang había lamentado la presencia constante de sus seguidores: "No quiero que la gente espere a la salida de los aeropuertos, de los pabellones de entrenamiento o de los hoteles para seguirnos y hacernos fotos. Esto perturba el orden público y afecta gravemente a nuestra vida diaria".
"En la cancha, soy un deportista; fuera, solo soy una persona normal. Espero que todos podamos respetar la privacidad del otro, mantener las distancias y darme algo de espacio personal", exhortó el tenista de mesa.
Otra de las grandes estrellas del deporte en China, la también ganadora de tres oros olímpicos Sun Yingsha, pidió a sus aficionados que "se centren más en las competiciones y en el rendimiento sobre la pista": "Rechacemos el fanatismo que se desvía de la esencia del deporte, y protejamos juntos la pureza y la belleza del deporte".
Entre las voces que han llamado en los últimos meses a acabar con las prácticas invasivas de las comunidades de seguidores figura otro campeón olímpico, Fan Zhendong, quien llegó a denunciar que unos aficionados habían entrado en su habitación de hotel.
Si bien la 'cultura fan' ha elevado todavía más la popularidad del tenis de mesa en China, especialmente desde mediados de la década pasada gracias a las plataformas de vídeos cortos, deportistas y aficionados veteranos han denunciado que muchos de estos nuevos seguidores parecen más centrados en el culto a la personalidad que en disfrutar del deporte.
Uno de los casos más recientes y destacados fue la victoria de Chen Meng sobre Sun Yingsha en la final femenina de París 2024: a pesar de que ambas contendientes eran compatriotas, los aficionados chinos apoyaban claramente a Sun, celebrando todos sus puntos, y llegaron a abuchear a Chen.
Tal fue el revuelo en el país asiático que Weibo acabó por suspender más de 300 cuentas por "incitar al conflicto" y publicar "contenido ilegal" tras el duelo entre Chen y Sun.